22/06/2025
Una de nuestra tradiciones mas Emblematicas en esta Augusta Institución, desde la más remota antigüedad, en la ceremonia en particular del solsticio de verano, ese punto culminante en que el sol alcanza su máxima declinación y nos regala el día más largo del año, ha sido desde tiempos inmemoriales un momento de profunda reflexión en diversas culturas, y la masonería no es la excepción.
Para nosotros, no es simplemente un fenómeno astronómico, sino un poderoso símbolo de iluminación, crecimiento y la plenitud del trabajo.
Así como el sol se alza majestuoso en el cenit, irradiando su luz con la mayor intensidad, el masón busca elevarse en conocimiento y virtud.
Asi se previene que deban celebrarse las dos grandes fiestas de la Orden, con un banquete Masónico.
En días pasados una de nuestras Logias mas emblematica celebró la Cena de Solsticio de Verano R:.L:.S:. Wolfang Amadeus Mozart No. 6.
Este solsticio nos recuerda la importancia de buscar la luz de la verdad en cada rincón de nuestra existencia, permitiendo que disipe las sombras de la ignorancia y el prejuicio. Es un llamado a la constante superación personal, a pulir nuestras propias piedras brutas con mayor ahínco, aprovechando al máximo cada oportunidad que se nos presenta para ser mejores individuos.
En este día de máxima luz, también reflexionamos sobre la generosidad y la beneficencia. El sol no retiene su energía, la derrama sobre toda la tierra para que la vida florezca. De igual manera, el masón está llamado a compartir su luz, sus conocimientos y sus recursos para el beneficio de la humanidad. Es un momento para renovar nuestro compromiso con la fraternidad universal, extendiendo una mano a quienes lo necesitan y trabajando incansablemente por la construcción de un mundo más justo y equitativo.
Finalmente, el solsticio de verano nos invita a la contemplación y el agradecimiento. Es un momento para hacer una pausa, observar el camino recorrido y reconocer las bendiciones recibidas. Nos recuerda que, aunque el día comience a acortarse a partir de este punto, la luz que hemos cultivado en nuestro interior permanecerá, guiándonos en los días venideros. Es un símbolo de la perseverancia en el camino masónico, sabiendo que cada esfuerzo y cada virtud construida contribuyen a un legado duradero.
Que la luz del solsticio de verano ilumine nuestros senderos y fortalezca nuestro propósito en la gran obra.
En esta Gran Reunión semestral, el espíritu se exalta, el placer se depura y el contacto de la vida engrandece y duplica a la asistencia.
M:.R:.G:.M:.