08/07/2026
A la sociedad chihuahuense, a las y los propietarios de restaurantes, al sector empresarial y a las autoridades:
Quienes suscribimos este pronunciamiento hacemos un llamado a la conciencia, la empatía y la responsabilidad social para construir una ciudad verdaderamente incluyente, donde todas las personas puedan ejercer su derecho a disfrutar de los espacios públicos y privados en igualdad de condiciones.
En Chihuahua, cientos de personas con discapacidad, personas con movilidad reducida y adultos mayores enfrentan diariamente obstáculos para acceder a restaurantes y establecimientos de alimentos. Lo que para muchos representa una salida cotidiana, para otros se convierte en una experiencia frustrante, e incluso imposible.
La ausencia de rampas, los accesos con escaleras, la falta de cajones de estacionamiento accesibles cercanos a las entradas, los espacios reducidos para desplazarse con una silla de ruedas o una andadera y otras barreras arquitectónicas limitan el derecho de muchas personas a convivir, compartir y disfrutar de momentos con sus familias.
La inclusión no consiste únicamente en abrir las puertas de un negocio; significa garantizar que todas las personas puedan entrar, desplazarse y permanecer en él con seguridad, autonomía y dignidad.
Las personas con discapacidad y los adultos mayores no buscan un trato especial. Exigen lo que por derecho les corresponde: accesibilidad, respeto e igualdad de oportunidades.
Una ciudad que excluye es una ciudad que pierde humanidad.
Por ello, exhortamos respetuosamente a todos los restaurantes y establecimientos gastronómicos de Chihuahua a evaluar sus instalaciones y realizar las adecuaciones necesarias para garantizar un acceso digno y seguro para todas las personas. Asimismo, invitamos a las autoridades competentes a fortalecer la supervisión, promover incentivos para la accesibilidad y fomentar campañas permanentes de sensibilización sobre los derechos de las personas con discapacidad.
También hacemos un llamado a la ciudadanía para que valore y apoye a aquellos establecimientos que demuestran un compromiso real con la inclusión, y para que promueva una cultura basada en el respeto, la solidaridad y la empatía.
La accesibilidad no es un lujo ni una concesión; es un derecho humano y una condición indispensable para construir una sociedad más justa, equitativa e incluyente.
Hoy alzamos la voz por quienes, con demasiada frecuencia, encuentran barreras donde deberían encontrar puertas abiertas.
Porque una rampa puede significar independencia.
Porque un cajón accesible puede significar la posibilidad de compartir una comida en familia.
Porque una ciudad incluyente es responsabilidad de todas y todos.
Invitamos a la comunidad, al sector restaurantero, a las organizaciones civiles y a las autoridades a sumarse a este compromiso para hacer de Chihuahua un referente de inclusión, accesibilidad y respeto a la dignidad humana.
¡La inclusión comienza cuando eliminamos las barreras, no cuando las ignoramos!
Escribo esto, ya que como familiar de una persona con movilidad limitada se ha quedado con las ganas de entrar a algunos restaurantes que tienen escaleras o las rampas clausuradas para darle espacio a personas con movilidad.
En algunos supermercados solamente tienen dos carros electrónicos, lo cual limita que haga sus compras de manera independiente.
Seamos conscientes, eliminemos la discriminación y fomentemos la inclusión.