13/05/2026
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¡Cállense la boca si no conocen el in****no! Es muy fácil abrir la boca desde la comodidad de una sala, con los hijos durmiendo seguros en su cama, para juzgar a quienes se atreven a rescatar a los jóvenes de las garras de la muerte. Ustedes no saben lo que es vivir con el alma en un hilo, sin saber si ese hijo que un día fue tu alegría hoy va a amanecer desvivido en una banqueta fría o si la siguiente llamada será de la morgue o de la cárcel.
Hablo de esa angustia que te carcome los huesos cuando el hijo que criaste te levanta la mano, te amenaza de muerte o se pierde en los laberintos de la esquizofrenia y el cristal. Quienes critican a la Patrulla Espiritual o a los centros de rehabilitación por "las formas" son los mismos que nunca han movido un dedo para levantar a un enfermo que apesta a miseria y abandono.
Y ni hablemos de los colectivos y asociaciones que dicen representar a la comunidad. ¡Son una farsa! No sirven para absolutamente nada más que para el protagonismo. Si ven a un chico de la comunidad tirado, "hediondo" y enfermo, se pasan de largo, se tapan la nariz. Pero ah, no lo encuentren mu**to, porque ahí sí corren a colgarse la foto, a buscar el reflector y a lucrar con la tragedia para hacerse populares. Les importa la fama, no la vida.
Lo mismo va para los políticos de escritorio, como ese diputado Cazón o la presidenta de Mexicali, que solo opinan para quedar bien en la prensa mientras la juventud se pudre en las calles. Si no tienes esa angustia de padre que no sabe si su hijo va a amanecer vivo, no tienes derecho a criticar a los que sí están haciendo el trabajo que ustedes, por negligentes o cobardes, no hacen.
Basta de hipocresía. La realidad duele, pero más duele la indiferencia disfrazada de moralidad. Si no vas a ayudar a levantar a alguien del suelo, al menos ten la decencia de guardar silencio ante el dolor ajeno.