08/03/2026
8M 2026 💜💜💜
Hoy no es día de felicitar. Es día de reconocer, de agradecer, de defender.
Es día de reconocer nuestra energía femenina en su grandiosidad creadora, sanadora, protectora, generadora, gestante, tolerante.
La base que crea y transforma la vida. La energía que hace posible la gestación, el nacimiento, el cuidado y el crecimiento de los seres vivos.
Es día de agradecer que nuestra energía femenina es tan grandiosa, que ni los más grandes sabios de lo femenino podríamos comprender en su totalidad. Porque aún conociendo las bases moleculares de la vida, sigue siendo inexplicable su creación y la increíble fuerza femenina que hace que esta vida aparezca, crezca y se sostenga.
Es día de agradecer nuestra feminidad, de reconocer y defender nuestras cualidades, de admirar nuestro potencial.
Pero también es día de reconocer y de gritar, que es precisamente el sagrado femenino que necesita protección, porque somos muy fuertes y muy vulnerables a la vez.
La fuerza femenina es interna. Es capaz de controlar el dolor de un parto, los desvelos de la lactancia, el cansancio de cuidar un enfermo. Es capaz de pensar y hacer mil cosas a la vez, de recordar lo que hay en la alacena, de saber si falta alcohol en el botiquín, de llevar la agenda escolar, personal y familiar en la cabeza, al mismo tiempo de pensar que para la próxima junta de la empresa, es necesario un buen servicio de café y un baño impecable. Y todo esto al mismo tiempo que habla con su madre por teléfono, cocina y vigila que su hijo no se caiga de la silla.
Sí, tenemos mucha fuerza interna, muchísima y también una altísima capacidad de tolerancia, son estos poderes los que nos hacen vulnerables… Porque se teme y ataca nuestra fuerza interna, se abusa de nuestra tolerancia y se aprovecha nuestra desventaja de fuerza física.
Por eso hoy es día de gritar, gritar que estamos hartas de que nos ataquen.
Que es tan injusto que caigan sobre nosotras miradas ofensivas, que no podemos ni elegir libremente la ropa que llevamos, que estamos hartas de los estándares de belleza y de las críticas a nuestro cuerpo natural y femenino, que también es violencia si estamos obligadas a pasar horas frente a un espejo y vivir con miedo de cumplir años.
Que es tan injusto que nos de miedo la menstruación, el ciclo menstrual, la maternidad, la lactancia, la menopausia. Porque estas son funciones femeninas sagradas, que nos empoderan, nos hacen crecer, nos hacen femeninas. Sin embargo, cuántas mujeres no reciben a diario, en todos lados, agresiones de todo tipo por estar cumpliendo precisamente con estas funciones femeninas. No solo hay falta de apoyo hacia nuestra fisiología femenina, sino verdadera agresión. Desde comentarios ofensivos hacia estos procesos biológicos tan hermosos, pasando por críticas sociales, menosprecio, desvalorización, aumento de los abusos de las parejas en estas etapas, e incluso patologización y medicación. No estamos enfermas, somos mujeres cumpliendo con nuestras funciones femeninas, atravesando nuestros ciclos naturales, transformándonos, adaptándonos.
Gritemos también lo injusto que es, que sean principalmente las mujeres -y por mucho-, las que sufren de violencia emocional, psicológica, económica, patrimonial, sexual, física, digital, simbólica, institucional, política y por supuesto las exclusivas: obstétrica, vicaria y de género.
Hoy no felicites, reconoce, agradece y habla.
Defiéndete, levántate, usa tus superpoderes femeninos, investiga, pide ayuda, acepta ayuda.
Hoy abrazo, agradezco, reconozco tu todo femenino desde mi todo femenino 💜
Dra Lenka Pimentel
Gineco-Obstetra -Científico - Consultora de Lactancia – Madre - Mujer