15/05/2026
A través de estos espacios de convivencia supervisada, el usuario tiene la oportunidad de demostrar avances conductuales, emocionales y actitudinales, mientras que la familia participa activamente en el proceso de recuperación, aprendiendo nuevas formas de apoyo, acompañamiento y establecimiento de límites saludables.
La visita familiar no debe entenderse únicamente como un momento de convivencia, sino como parte integral del tratamiento terapéutico. Su objetivo es promover la confianza, la responsabilidad y la adaptación gradual del usuario a una dinámica familiar más funcional y estable.
De esta manera, la reintegración familiar inicia desde el proceso mismo de recuperación, favoreciendo una transición más saludable y sostenible hacia la vida cotidiana una vez concluido el tratamiento.