02/03/2023
Suave ciertamente es la luz, y agradable a los ojos ver el sol;
Eclesiastés 11:7
— Cuando se recibe el Evangelio en su pureza y con todo su poder, es un remedio para las enfermedades originadas por el pecado.
★ Sale el Sol de justicia, “trayendo salud eterna en sus alas”. Malaquías 4:2, V.M.
— Todo lo que el mundo proporciona no puede sanar al corazón quebrantado, ni dar la paz al espíritu, ni disipar las inquietudes, ni desterrar la enfermedad.
La vida de Dios en el alma es la única esperanza del hombre.
★ El amor que Cristo infunde en todo nuestro ser es un poder vivificante.
Da salud a cada una de las partes vitales: el cerebro, el corazón y los nervios.
Por su medio, las energías más potentes de nuestro ser despiertan y entran en actividad. Libra al alma de culpa y tristeza, de la ansiedad y congoja que agotan las fuerzas de la vida. Con él vienen la serenidad y la calma. Implanta en el alma un gozo que nada en la tierra puede destruir; el gozo que hay en el Espíritu Santo, un gozo que da salud y vida. CPI 392