Psicóloga Anna Aguirre

Psicóloga Anna Aguirre Psicóloga clínica y educativa.

Responsabilidad Afectiva: Es la capacidad de percibir los sentimientos propios y los de los demás, distinguir entre ello...
26/05/2026

Responsabilidad Afectiva: Es la capacidad de percibir los sentimientos propios y los de los demás, distinguir entre ellos y servirse de esa información para guiar el pensamiento y la conducta de uno mismo.

Qué implica:
• Reconocer las emociones

• Entender por qué lo sentimos

• Expresar las emociones adecuadamente

• Y responder de forma que no nos haga daño ni dañe a otros.

La cajita de las emocionesHabía una vez una niña de 8 años llamada Luna. Luna vivía con su abuela Rosa, quien la cuidaba...
26/05/2026

La cajita de las emociones

Había una vez una niña de 8 años llamada Luna. Luna vivía con su abuela Rosa, quien la cuidaba desde que era pequeña. La abuela Rosa le preparaba su chocolate caliente, le peinaba el cabello con mucho cariño y cada noche le contaba historias antes de dormir.

Luna amaba muchísimo a su abuela. Tanto, que sentía que su corazón era como una cuerda muy apretada que no quería compartirla con nadie.

Un día llegó Sofi, la otra nieta de la abuela Rosa, a pasar la tarde en la casa. Sofi abrazó a la abuela y juntas comenzaron a hacer galletas.

Luna sintió algo extraño dentro de ella.

Primero, su pancita se puso dura.

Después, sus manos se cerraron.

Y luego… su cara se calentó como un tomate.

—¡Ya no me quieres! —gritó Luna empujando la silla.

La cocina quedó en silencio.

La abuela Rosa se acercó despacito y le dijo:

—Luna, ven conmigo al jardín.

Allí, debajo de un árbol, la abuela sacó una pequeña cajita de madera pintada de muchos colores.

—¿Sabes qué guardo aquí? —preguntó.

—¿Dulces? —dijo Luna aún molesta.

—No. Aquí guardo emociones.

Luna abrió grande los ojos.

La abuela sacó una piedra roja.

—Esta es la emoción del enojo. A veces aparece cuando sentimos miedo de perder a alguien.

Luego sacó una piedra azul.

—Esta es la tristeza.

Después una amarilla.

—Y esta es la calma, que llega cuando respiramos y hablamos de lo que sentimos.

Luna bajó la mirada.

—Yo pensé que Sofi te iba a quitar de mí…

La abuela la abrazó fuerte.

—Mi amor, el cariño no se acaba cuando se comparte. El corazón de una abuela puede crecer muchísimo.

Luna respiró profundo.

La abuela le enseñó entonces el “semáforo de las emociones”.

🔴 Rojo: Me detengo.
🟡 Amarillo: Respiro y pienso qué siento.
🟢 Verde: Hablo con calma y pido lo que necesito.

Más tarde, cuando Sofi volvió a abrazar a la abuela, Luna sintió otra vez el calorcito del enojo… pero recordó el semáforo.

Se detuvo.

Respiró.

Y dijo bajito:

—Abuela… ¿después puedes jugar conmigo también?

La abuela sonrió.

—Claro que sí, mi Luna.

Entonces Sofi tomó la mano de Luna y dijo:

—Las tres podemos jugar.

Y esa tarde, mientras comían galletas, Luna descubrió algo importante:

Los celos no eran monstruos malos.
Eran emociones que necesitaban ser escuchadas, respiradas y habladas con amor.

Reflexión para la niña

A veces sentimos celos porque tenemos miedo de perder el cariño de alguien importante. Pero el amor no se divide, el amor crece. Cuando respiramos y hablamos de lo que sentimos, nuestro corazón se siente más tranquilo.

Feliz día para todos mis colegas que cada día se esfuerzan por dar lo mejor de sí, en esta bonita profesión. MUCHAS FELI...
20/05/2026

Feliz día para todos mis colegas que cada día se esfuerzan por dar lo mejor de sí, en esta bonita profesión.

MUCHAS FELICIDADES!!!

Había una vez un niño llamado Tomás.Tomás era muy inteligente. Le encantaban los dinosaurios, los videojuegos y mirar vi...
20/05/2026

Había una vez un niño llamado Tomás.
Tomás era muy inteligente. Le encantaban los dinosaurios, los videojuegos y mirar videos en su tablet. Podía pasar horas viendo caricaturas y jugando.

Tomás vivía con su abuela Rosa.
La abuela Rosa no era una abuela cualquiera. Ella era quien lo despertaba, le preparaba su comida favorita, lo abrazaba cuando tenía miedo y lo acompañaba a todas partes. Para Tomás, ella era como una mamá.

Pero últimamente algo estaba pasando…

—Tomás, ya es hora de ir a la escuela —decía la abuela con voz suave.

—¡NO QUIERO! —gritaba él.

—También hoy tienes fútbol.

—¡NO VOY! ¡DÉJAME EN PAZ!

A veces Tomás hablaba muy fuerte, hacía caras feas y hasta aventaba los cojines cuando la abuela apagaba la tablet.

La abuela Rosa se ponía triste, aunque trataba de no llorar.

Una noche, mientras Tomás dormía abrazando su tablet, ocurrió algo extraño.

La pantalla comenzó a brillar…

Y apareció un pequeño robot azul llamado Tobi.

—Hola, Tomás —dijo el robot—. Vengo del Mundo de las Pantallas.

Tomás abrió los ojos sorprendido.

—¿Cómo saliste de mi tablet?

—Porque tu tablet está cansada.

—¿Cansada? ¡Las tablets no se cansan!

Tobi suspiró.

—Sí se cansan cuando un niño olvida jugar, aprender, correr y abrazar a las personas que lo quieren.

Tomás frunció el ceño.

—Yo no hago nada malo.

Entonces Tobi tocó la pantalla y aparecieron imágenes:

La abuela Rosa esperándolo sola afuera de la escuela de fútbol.
La abuela suspirando cansada mientras recogía los juguetes.
La abuela sentada en silencio cuando Tomás le gritaba.

Tomás sintió un n**o en la panza.

—Yo… no quería ponerla triste…

Tobi asintió.

—A veces cuando estamos molestos o muy acostumbrados a algo, olvidamos cómo se sienten los demás.

—Pero la tablet me hace sentir tranquilo.

—Y está bien usarla —dijo Tobi—. Pero las tablets son para acompañar la vida, no para reemplazarla.

Luego el robot le mostró algo más:

Tomás riendo en fútbol.
Tomás pintando en la escuela.
Tomás haciendo galletas con su abuela.

En todas esas imágenes… Tomás se veía feliz de verdad.

—Tu corazón necesita más cosas además de pantallas —dijo Tobi—. Necesita personas, juegos, movimiento y amor.

Tomás bajó la mirada.

—A veces me enojo mucho…

—Lo sé —respondió Tobi—. Y cuando eso pase, puedes respirar, pedir ayuda o decir:
“Necesito un momento”.
Pero no lastimes con tus palabras a quien más te cuida.

Antes de desaparecer, Tobi dejó una misión escrita:

“Misión de Súper Nieto”

1. Hablar con respeto.
2. Usar la tablet solo después de cumplir responsabilidades.
3. Intentar ir a la escuela aunque cueste trabajo.
4. Dar un abrazo diario a la abuela Rosa.

A la mañana siguiente, la abuela despertó a Tomás con miedo de que volviera a gritar.

Pero él se levantó despacito.

—Abuela…

—¿Sí, mi amor?

—Perdón por hablarte feo.

La abuela abrió mucho los ojos.

Tomás la abrazó fuerte.

—¿Podemos hacer un horario para usar la tablet?

La abuela sonrió y lo abrazó también.

Y aunque hubo días difíciles, Tomás aprendió algo importante:

Las personas que nos aman merecen palabras suaves, tiempo y cariño…
porque ningún videojuego puede abrazarte como alguien que te quiere de verdad.

Reflexión para el niño 🌟

A veces las tablets son divertidas, pero nuestro corazón también necesita aprender, jugar, movernos y convivir con quienes nos aman. Hablar con respeto y agradecer a quienes nos cuidan nos convierte en personas fuertes y amorosas.

Preguntas para trabajar después del cuento

* ¿Cómo crees que se sentía la abuela Rosa?
* ¿Qué hacía Tomás cuando se enojaba?
* ¿Qué podría hacer Tomás en lugar de gritar?
* ¿Qué actividades fuera de la tablet pueden ser divertidas?
* ¿Cómo puedes demostrar amor a quien te cuida?
* ¿Qué reglas sanas podrían existir para usar la tablet?

“Luna y el jardín de las manos”En un pequeño pueblo rodeado de flores vivía una niña llamada Luna. Era curiosa, fuerte y...
19/05/2026

“Luna y el jardín de las manos”

En un pequeño pueblo rodeado de flores vivía una niña llamada Luna. Era curiosa, fuerte y muy rápida para sentir emociones.

Luna tenía algo especial: sus manos hablaban.
Cuando estaba feliz, abrazaban fuerte.
Cuando estaba enojada o frustrada… también querían hablar, pero lo hacían de una forma que a veces lastimaba.

En la escuela, cuando alguien le quitaba un juguete o no la dejaban jugar, sus manos reaccionaban sin pensar: empujaba, pellizcaba o incluso mordía.

Al principio, los demás niños se alejaban un poco. Y Luna se sentía confundida.

—“¿Por qué se van? Solo quería que me escucharan…” —decía bajito.

Un día, la maestra Marisol se sentó junto a ella.

—Luna —le dijo con voz tranquila—, tus emociones son importantes, pero tus manos necesitan aprender otro lenguaje.

Luna frunció el ceño.

—¿Otro lenguaje?

La maestra asintió y le mostró una pequeña maceta vacía.

—Imagina que dentro de ti hay un jardín. Cuando sientes enojo, es como si apareciera una tormenta. Pero si no cuidas ese jardín, las manos pueden sacar las tormentas hacia afuera y lastimar a otros.

Luna miró la maceta.

—¿Y qué hago con la tormenta?

—La conviertes en palabras, respiración o ayuda —respondió la maestra—. Vamos a practicar.



Desde ese día, Luna aprendió algo nuevo llamado “pausa mágica”.

Cuando sentía que su cuerpo se calentaba y sus manos querían empujar o pellizcar, hacía tres cosas:

1. Ponía sus manos en su pecho.
2. Respiraba profundo como si oliera una flor.
3. Decía: “Estoy enojada, necesito ayuda”.

Al principio fue difícil. Una vez volvió a sentir mucha rabia y casi empuja a un compañero… pero recordó la pausa mágica.

Se detuvo.

Respiró.

Y levantó la mano.

—“Maestra… estoy enojada.”

La maestra se acercó.

—Gracias por decírmelo con palabras, Luna. Eso es crecer.



Con el tiempo, algo cambió.

Luna seguía sintiendo emociones fuertes, pero sus manos ya no lastimaban. Ahora:

* pedían ayuda,
* decían “no me gusta”,
* buscaban a un adulto,
* o se abrazaban a sí misma para calmarse.

Y lo más bonito fue que sus amigos empezaron a confiar otra vez en ella.

Un día, uno de sus compañeros le dijo:

—Me gusta jugar contigo… porque ahora tus manos saben hablar.

Luna sonrió.



🌷 Reflexión final

Las emociones no son malas.
El enojo, la tristeza o la frustración son como tormentas que todos sentimos.

Pero nuestras manos, nuestra voz y nuestro cuerpo pueden aprender a expresarlas sin lastimar.

💛 “Puedo sentir mucho… sin hacer daño. Puedo detenerme, respirar y pedir ayuda.”

18/05/2026

Cuando no hemos recibido amor de forma sana durante la ninez, a veces intentamos cubrir o tapar ese vacío con relaciones que no nos convienen cuando nos hacemos mayores. Al no conocer cómo es una relación basada en un amor sano, aceptamos situaciones no recomendables y en ocasiones tóxicas y dañinas.

14/05/2026

Si no logramos una buena gestión emocional, la ansiedad, el miedo o el aburrimiento nos impedirán motivarnos y abandonaremos nuestras tareas.

>Kira es un personaje muy infravalorado y la mejor mamá que pudo tener Carlitos. Nadie habla del esfuerzo y el sacrifici...
14/05/2026

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Kira es un personaje muy infravalorado y la mejor mamá que pudo tener Carlitos. Nadie habla del esfuerzo y el sacrificio que hizo para integrarse a la cultura de Carlitos y su papá.
De lo compresiva, cariñosa, empatica y sobre todo, el haberle dado a Carlitos una hermanita maravillosa: Kimi.
Literalmente, viajó desde Francia hasta América por amor.
Kira es una chulada, por donde le busques no hay algo negativo.

Vivan las madrastras, las buenas madrastras.

14/05/2026

Si alguien no te da amor ni respeto, que se aleje de ti, es un regalo 💫

14/05/2026
El amor es…
14/05/2026

El amor es…

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