30/05/2026
“La mirada de un bebé busca prenderse a los ojos de otro ser humano que lo mire. Esta conducta, que como la succión, pareciera corresponder a un reflejo innato, se pierde a los pocos meses, de no producirse un encuentro con el mirar deseante de otro adulto. La sonrisa social no aparece y la mirada sin timón, está perdida.Con el paso de los meses se eclipsa en el cuerpo del infante lo que no fue oportunamente desplegado. El otro escribe sobre el cuerpo del niño y, según sea su tinta producirá un sujeto que lo habite, o, a la inversa, una caverna clausurada.”
-Clemencia Baraldi
*Uso de imagen con fines ilustrativos*