01/09/2026
🔴 Las VARICES TRONCULARES son la dilatación y deformación permanente de las venas principales de las piernas, conocidas como vena safena mayor y vena safena menor, las cuales forman los troncos venosos más importantes del sistema superficial. Estas venas se ensanchan, se tuercen y abultan bajo la piel cuando las válvulas en su interior fallan y no logran impulsar el flujo de sangre de regreso hacia el corazón, provocando que el líquido se acumule. Es una condición que requiere evaluación médica para aliviar las molestias y evitar que el problema afecte la circulación de toda la pierna.
🔹 Tipos:
Se clasifican principalmente según la vena principal que se encuentra afectada. La variz troncular de la safena mayor se manifiesta a lo largo de la cara interna de la pierna, desde el tobillo hasta la ingle, siendo la forma más común. La variz troncular de la safena menor se ubica en la parte posterior de la pantorrilla, extendiéndose hacia la parte trasera de la rodilla. También se distinguen según su gravedad, variando desde venas abultadas sin molestias graves hasta casos con severa retención de líquidos y cambios en la piel.
🔹 Por qué ocurre:
Ocurre por el desgaste o debilitamiento de las pequeñas válvulas que se encuentran dentro de las venas safenas. La función de estas válvulas es cerrar el paso para evitar que la sangre se devuelva por efecto de la gravedad. Cuando se dañan, la sangre se estanca, aumentando la presión en las paredes de la vena hasta deformarla. Los factores principales que favorecen esta falla son la predisposición genética, el paso de los años, el embarazo, el sobrepeso y permanecer de pie o sentado durante muchas horas seguidas.
🔹 Síntomas:
El síntoma más visible es la aparición de venas gruesas, abultadas y verdosas o azuladas que sobresalen en las piernas. Se experimenta una sensación constante de pesadez, cansancio extremo y dolor sordo en las extremidades, el cual empeora al final del día o al permanecer mucho tiempo en la misma posición. También se presentan hinchazón en los tobillos y pies, calambres nocturnos en las pantorrillas, picazón en la piel que rodea la vena y una sensación de calor o ardor en la zona afectada.
🔹 Autoexamen:
Para evaluar tus piernas, ponte de pie frente a un espejo con buena iluminación y observa la cara interna de la pierna y la parte trasera de la pantorrilla. Busca cordones venosos que se noten sobresalientes o con forma abultada al estar erguido. Al finalizar el día, presiona suavemente con un dedo la zona del tobillo; si queda una huella marcada o notas que la piel está endurecida, más oscura o con picazón constante cerca de una vena gruesa, es momento de consultar con un profesional.
🔹 Cómo funciona el diagnóstico:
El médico realiza una exploración visual y física palpando las piernas con el paciente de pie para revisar el trayecto de las venas. El examen principal para confirmar el diagnóstico es el eco Doppler venoso, una ecografía especializada que permite ver en tiempo real el flujo de la sangre dentro de las venas safenas. Este estudio muestra con exactitud qué válvula está fallando, la dirección del estancamiento de la sangre y el diámetro exacto de la vena dilatada.
🔹 Especialista:
El profesional médico capacitado para diagnosticar y tratar esta condición es el angiólogo o cirujano vascular. Este especialista evalúa la gravedad del daño en las venas safenas y determina el plan de tratamiento más adecuado. En fases de recuperación o prevención, también se puede contar con el apoyo de un fisioterapeuta para orientar ejercicios que mejoren la circulación de retorno en las piernas.
🔹 Tratamiento:
El manejo incluye medidas de soporte como el uso diario de medias de compresión graduada para ayudar a impulsar la sangre hacia arriba. Para reducir el dolor, la inflamación y la sensación de pesadez se utilizan medicamentos flebotónicos genéricos como la DIOSMINA, la HESPERIDINA o el DOBESILATO DE CALCIO. Cuando la vena está muy dilatada, se recurre a procedimientos médicos o quirúrgicos como la escleroterapia con espuma, la ablación por láser o radiofrecuencia, o la extracción de la vena dañada llamada safenectomía.
🔹 Complicaciones:
Si no se recibe tratamiento oportuno, la acumulación constante de sangre puede provocar cambios oscuros y endurecimiento en la piel del tobillo, progresando hasta la formación de úlceras venosas, que son heridas de difícil cicatrización. También puede ocurrir la inflamación de la vena con formación de coágulos de sangre, condición conocida como tromboflebitis, o el sangrado espontáneo si una de las venas abultadas sufre un roce o golpe leve.