08/06/2026
Hoy vi a una madre persinar a su hija al dejarla en el camión.
Un gesto sagrado, sencillo… y lleno de amor.
Me hizo pensar en mis propios rituales.
Yo no persigno, yo velo.
Hablo con los guardianes del camino,
les susurro el nombre de mis hijos y les pido:
“Llévenlos en sombra, que sean invisibles al peligro.
Tráiganlos de vuelta con bien, con luz y con alas.”
Cada madre tiene su forma.
Una hace la cruz, otra prende una vela, otra lanza un rezo sin palabras.
Yo hago magia, lanzo hechizos suaves desde el alma, baño con hierbas, los sahumo.
Cada quien protege desde donde sabe, desde donde ama.
Y toda protección es válida cuando nace del corazón.
Nuestros hijos caminan por el mundo…
pero el amor de madre, de bruja
siempre los envuelve con un manto invisible.
Y así, aunque no estén en casa,
están cuidados, están cubiertos, están bendecidos.
Por ti, por mi y por los hijos de todos, que los guardianes los traigan de vuelta a casa con bien, dando gracias por el cuidado fuera de nuestros hogare🌀