01/05/2026
De niña imaginaba la vida adulta como un lugar lleno de sueños cumplidos, planes perfectos y metas alcanzadas. Crecer parecía emocionante… hasta que entendí que también venía acompañado de dudas, cambios y momentos en los no sabía hacia dónde ir.
Hoy, si pudiera hablar con esa versión pequeña de mí, le diría que no tuviera miedo de sentir, de cambiar ni de empezar de nuevo. Que cada etapa, incluso las más inciertas, me han enseñado a conocerme, a cuidarme y a mirar la vida con más amor.
Porque crecer también ha sido volver a mí, reconciliarme con mi historia y entender que no necesito tener todo resuelto para seguir avanzando🤍