23/09/2026
SER MAESTRA DE YOGA NO SIGNIFICA ESTAR EN PAZ TODO EL TIEMPO.
También hay días en los que me siento triste.
Días de enojo, de cansancio, de dudas existenciales.
Días en los que mi cuerpo no se siente bien y otros en los que simplemente no encuentro esa paz y armonía que tantas veces comparto en mis clases.
Hay días en los que no tengo ánimos de empezar una práctica, solo guardar silencio.
Pero entonces recuerdo algo:
La práctica no consiste solamente en hacerlo cuando tengo ganas.
La verdadera práctica aparece cuando no quiero.
Cuando estoy cansada.
Cuando algo duele.
Cuando el alma pesa.
Cuando tengo dudas.
En esos momentos es cuando más necesito practicar. A veces sin ganas, pero:
aun así, regreso al mat.
Respiro.
Me observo.
Me permito sentir, realizar mi práctica, esa que me mantiene, cuando todo alrededor se mueve. Y después entro a compartir con mi grupo con más sinceridad, con más alma, sí con más información corporal y existencial.
No porque tenga todas las respuestas.
No porque esté siempre en equilibrio.
Sino porque también soy humana y sigo aprendiendo y al final comparto mi práctica y recorrido también.
La enseñanza que hoy me deja el yoga:
La paz no siempre está esperándonos antes de comenzar la práctica.
A veces y siempre la encontramos mientras practicamos, es la medicina.
El yoga no nos promete una vida sin tristeza, sin enfermedad, sin miedo o sin días difíciles.
Nos enseña a permanecer presentes en medio de todo eso.
A no huir de nosotros mismos.
A respirar cuando la mente quiere escapar.
A sostenernos y sentirnos sostenidos cuando sentimos que no podemos.
Y a volver… una y otra vez… a nosotros mismos.
Eso también es yoga.
No practicar para ser alguien que nunca se rompe... Sino para levantarse y confiar en nuestros pasos.
Practicar para aprender a volver a nuestro centro cada vez que nos alejamos de él.
Om.
Respiro.
Acepto.
Vuelvo a mí. 🪷
Dharma Flow MX · Yoga para volver a ti