31/05/2026
"Los teonanácatl me llevaron de la mano hacia los rincones más profundos de mi existencia, donde aún habitaba aquel niño que aprendió a callar sus dolores para sobrevivir. Allí, entre visiones, amor y verdad, descubrí que cada herida guardaba una enseñanza y cada lágrima era una semilla esperando florecer. Mi sanación espiritual comenzó cuando dejé de huir de mi historia y elegí abrazarla con compasión. Desde entonces camino con el corazón más ligero, honrando a mi niño interior, agradeciendo a mis ancestros y recordando que la medicina más poderosa nace cuando el alma se encuentra consigo misma."