02/05/2025
Querida comunidad de No Mercy Tattoo Shop,
Hoy me dirijo a ustedes con el corazón lleno de gratitud y un poco de nostalgia. Después de casi 9 años de mantener abiertas las puertas como estudio de tatuajes, he decidido cerrarlas. No es una decisión fácil, pero sí necesaria. Y sobre todo, es un cierre con sentido.
Cuando No Mercy Tattoo Shop nació, lo hizo con una visión clara: ser un espacio donde los artistas emergentes pudieran encontrar un hogar, un trampolín en sus carreras como artistas del tatuaje. Hoy, miro atrás y veo que ese objetivo se ha cumplido con creces.
590 alumnos, cuando dejé de contarlos, pasaron por estas paredes. Algunos se quedaron, otros partieron, y muchos de ellos han abierto sus propios estudios y escuelas, no solo en México, sino también en otros países. El tatuaje, para nosotros, no ha sido solo oficio, ha sido EL camino.
Vi a jóvenes dejar la carreras de ingeniería y contabilidad para entrar a la escuela de artes. Que me inviten a sus graduaciones, a sus exposiciones, y que me enseñen orgullosos sus proyectos le da sentido a todo. Algunos empezaron dibujando conmigo… y hoy dibujan, pintan y tatúan mejor que yo. No me da vergüenza decirlo. Al contrario, me llena de orgullo ver que el maestro ha sido superado. Ese es el mejor destino que puede tener una escuela.
Quiero agradecer también a nuestros clientes, quienes confiaron en tatuadores que empezaban desde cero. Jóvenes con la mano temblorosa, con más pasión que técnica, pero con un fuego que ustedes supieron reconocer. Gracias por creer en ellos, por seguirlos, por permitirles crecer junto a ustedes.
No Mercy Tattoo Shop fue más que un estudio. Fue un laboratorio, una familia, una escuela. Y como toda buena escuela, su verdadera labor no está en el edificio, sino en las personas que pasaron por ella. En lo que aprendieron. En lo que sembraron. Por eso, aunque cierro el estudio como espacio físico, La Academia No Mercy seguirá viva.
Hoy ya no necesitamos un espacio tan grande. Hoy sabemos que el mundo está allá afuera, que lo merecemos… Y que nos pertenece.
Algunos decidieron desistir. Otros simplemente no estaban listos. Porque, bueno… para todos es el negocio del tatuaje, pero no para todos es el ARTE de tatuar. Pero han sido los menos. La gran mayoría me ha hecho sentir orgullo, admiración y esperanza. Y por eso vale la pena cerrar con el pecho fiero y el corazón en calma.
Este cierre no es un dramático adiós, sino una celebración de que nos han quedado chicas las paredes de un local. Un cierre necesario para que otros comienzos puedan florecer.
Gracias, de verdad, por ser parte de este prólogo.
Gracias por hacer de No Mercy Tattoo Shop un capítulo inolvidable de mi vida.
Nos vemos en el sinuoso caChacho Strada. Siempre evolucionando, siempre aprendiendo.