Nutrición y salud

Nutrición y salud Consulta de nutrición personalizada vía online o presencial. Fomento de buenos hábitos alimenticios, consejos, recetas, artículos de nutrición.

29/03/2026
28/03/2026

¿Has notado que durante la Cuaresma no cantamos el "Aleluya" en la Misa? Te compartimos el por qué en esta genial infografía 😉

27/03/2026

💪✨️ Ésto es lo que necesitarías consumir para obtener 5g de creatina de forma natural.

Por eso incluirlo en forma de suplemento es una forma práctica y efectiva para alcanzar la dosis recomendada.

📝 No ignores las razones por la cual pueden influir en que haya un descontrol de glucosa y que muchos no toman en cuenta...
27/03/2026

📝 No ignores las razones por la cual pueden influir en que haya un descontrol de glucosa y que muchos no toman en cuenta …

Controlar la glucosa no depende solo de “comer bien”, sino de muchos hábitos diarios que a veces pasan desapercibidos.

Por ejemplo, una mala higiene bucal puede favorecer la inflamación en las encías, y eso hace que el cuerpo responda peor al azúcar.

Combinar muchos carbohidratos al mismo tiempo (como pan + arroz + galletas) eleva la glucosa más rápido y por más tiempo.

Esto es respuesta fisiológica normal y no significa que comer carbos sea malo per en exceso , si es que existe diabetes , no es lo más recomendable.

No tomar suficiente agua hace que el azúcar se concentre más en la circulación.

Problemas como hipotiroidismo o síndrome de Cushing , son padecimientos que también dificultan el control porque alteran la forma en que el cuerpo maneja la glucosa.

El estilo de vida diario también juega un papel clave.

Hacer ejercicio solo una hora pero pasar el resto del día sentado reduce mucho sus beneficios.

Nadie dice que esté mal hacer una hora de ejercicio pero no te olvides de hacer tus pasos diarios y mantenerte más activo durante todo el día .

Dormir poco o desvelarse aumenta la resistencia a la insulina, eleva el cortisol , pudiendo descontrolar sus niveles , lo que hace que la glucosa suba más fácil.

No revisar la glucosa después de comer impide detectar si tu forma de comer es la adecuada .

Siempre pasa que la glucosa en ayunos está debajo de 100 pero la HbA1c sale en 6,7 % ( diabetes ) esto es por que la glucosa postprandial de 100 , sube hasta 250 y se quede a las 2 horas en 200 y luego al despertar baja a 95 mg/dl por ejemplo .

El estrés constante eleva el cortisol que aumentan la glucosa y provocan antojos de azúcar. 😴📉😣

Obviamente , Consumir bebidas azucaradas y productos dulces de forma frecuente mantiene la glucosa elevada durante el día.

No hacer ejercicio limita el uso de la glucosa por los músculos.

Las infecci-/iones hacen que el cuerpo entre en un estado de defensa que eleva la glucosa.

Un error común es estresarte porque se eleva la glucosa mientras se está enfermo , sin saber que es una respuesta normal , que se eleve la glucosa mientras se está enfermo por ejemplo ( un padecimiento respiratorio)

Y una mala salud intestinal (disbiosis) afecta cómo se absorben los nutrientes y cómo se regula el azúcar.

Esto se puede mejorar si comes pre bióticos y pro bióticos.

También mencionar que ciertos 💊 pueden influir .

Todo esto, sumado, puede hacer que controlar la glucosa sea mucho más difícil de lo que parece. 🦠
Tomado de la red

Hola, soy la Resistencia a la Insulina": La cerradura que dejó de funcionar 🔑🚫Muchos me confunden con la diabetes, pero ...
10/03/2026

Hola, soy la Resistencia a la Insulina": La cerradura que dejó de funcionar 🔑

🚫Muchos me confunden con la diabetes, pero yo soy el paso previo, el "aviso" de que tu cuerpo está cansado de procesar tanto ruido. Imagina que tu célula es una casa y la insulina es el cartero que trae la energía (glucosa). Yo soy el motivo por el cual el cartero toca la puerta... y nadie le abre.

Aquí te cuento cómo me instalé en tu cuerpo sin que te dieras cuenta:

⚠️El cartero ignora el timbre: 🔔 La insulina intenta meter la glucosa en tus células para darte energía, pero tus receptores están "sordos". Como la puerta no se abre, el azúcar se queda afuera, inundando tu sangre y causando inflamación silenciosa.

Fábrica de grasa a toda marcha: 🏗️ Como el azúcar no entra a la célula, tu cuerpo entra en pánico y la guarda como grasa, especialmente en el abdomen. No es falta de voluntad, es un bloqueo metabólico.

El cansancio eterno: 😴 Aunque comas mucho, tus células tienen "hambre" porque el azúcar no les llega. Por eso sientes ese bajón de energía después de comer y esa necesidad loca de seguir buscando dulce.

Inflamación y Articulaciones: 🦴 Lo que casi nadie te dice es que mi presencia constante genera citoquinas pro-inflamatorias. Esto "oxida" tus tejidos y afecta directamente tu salud articular, causando dolores que no parecen tener explicación.

Dato Clave: No soy una condena perpetua. Con ejercicio de fuerza (que sensibiliza a la célula) y bajando el consumo de procesados, puedes hacer que la cerradura vuelva a girar suavemente.

🛡️AVISO MÉDICO IMPORTANTE: Este contenido es educativo. Si notas manchas oscuras en el cuello (acantosis), mucha sed o fatiga crónica, consulta a un endocrinólogo. Un simple examen de sangre (HOMA-IR) puede detectarme a tiempo.

07/03/2026
07/03/2026
07/03/2026

Un taller en vivo católico que integra teología del cuerpo, psicología y espiritualidad para ayudarte a redescubrir tu identidad a los ojos de Dios y transformar tu manera de amar.

¿Es reversible la resistencia a la insulina?Te detectan resistencia a la insulina y te dejan metformina. Tienes manchas ...
07/03/2026

¿Es reversible la resistencia a la insulina?

Te detectan resistencia a la insulina y te dejan metformina. Tienes manchas oscuras en el cuello (acantosis nigricans), tienes lunares colgantes tipo acrocordones, tienes sobrepeso, te duele el abdomen, te sientes cansado después de comer. Muchas veces estos síntomas parecen aparecer de forma repentina, pero en realidad suelen ser la manifestación visible de un proceso metabólico que comenzó años antes dentro del organismo.

Con el tiempo fui entendiendo esto observando pacientes desde dos perspectivas distintas. Por un lado, por dentro, a través de la ecotomografía. Durante años viendo hígados, páncreas y órganos abdominales en miles de pacientes, comencé a notar un patrón que se repetía una y otra vez. Y por otro lado por fuera, observando a esos mismos pacientes en la consulta: su peso, su cansancio, su piel, su presión arterial, su evolución clínica. El patrón era siempre muy similar. A partir de esa observación clínica repetida empecé a revisar la bibliografía científica, y encontré una enorme cantidad de estudios que relacionaban el hígado graso con la diabetes y el síndrome metabólico. Entonces todo empezó a encajar.

La progresión metabólica suele seguir un camino bastante claro: hígado graso etapa 1, hígado graso etapa 2, hígado graso etapa 3, resistencia a la insulina, diabetes e hipertensión arterial. En realidad, desde el punto de vista fisiopatológico, el hígado graso temprano ya ocurre junto con resistencia a la insulina, pero los exámenes de sangre muchas veces siguen siendo normales durante años porque el páncreas compensa produciendo cada vez más insulina. Por eso hay pacientes con ecografías claramente alteradas y exámenes aparentemente “normales”. El problema metabólico está ocurriendo igual, solo que todavía está compensado.

Entre medio empiezan a aparecer múltiples manifestaciones en el cuerpo. En las mujeres pueden aparecer miomas uterinos, alteraciones hormonales o incluso cáncer cervicouterino en contextos metabólicos alterados. En los hombres puede aparecer aumento del tamaño de la próstata. Esto no es casualidad. La insulina no es solo una hormona metabólica; también es una hormona de crecimiento. Cuando circula en niveles elevados durante años estimula vías celulares relacionadas con proliferación, como la vía IGF-1, favoreciendo el crecimiento de distintos tejidos. Ese crecimiento puede ser benigno, como en los miomas o la hiperplasia prostática, pero también puede transformarse en crecimiento descontrolado.

Cuando el proceso continúa durante muchos años aparece algo todavía más profundo: inflamación crónica de bajo grado. El exceso de grasa visceral, la lipotoxicidad hepática y la hiperinsulinemia generan estrés oxidativo y activación inflamatoria persistente. Ese ambiente inflamatorio altera los mecanismos normales de reparación celular y aumenta la probabilidad de errores en la replicación del ADN. Dicho de forma simple, las células comienzan a dividirse en un entorno inflamado y metabólicamente alterado, lo que favorece mutaciones genéticas y desarrollo de cáncer.

En las etapas finales del proceso metabólico también puede aparecer daño neurológico progresivo. El cerebro es uno de los órganos más sensibles a la alteración metabólica y a la resistencia a la insulina. Hoy muchos investigadores incluso llaman a la enfermedad de Alzheimer “diabetes tipo 3”, porque comparten mecanismos fisiopatológicos relacionados con inflamación, resistencia a la insulina y alteración del metabolismo energético cerebral. Por eso no resulta extraño que décadas de síndrome metabólico terminen asociándose también a deterioro cognitivo y demencia.

Sin embargo, hay algo importante que muchas personas no saben: este proceso puede detenerse e incluso revertirse en sus etapas iniciales. Cuando se corrige el ambiente metabólico que produjo el hígado graso —principalmente reduciendo azúcares, harinas refinadas y alimentos ultraprocesados— el hígado puede movilizar la grasa acumulada, disminuir la inflamación metabólica y mejorar la sensibilidad a la insulina. A medida que la insulina vuelve a niveles normales, muchas de las manifestaciones clínicas comienzan a mejorar: disminuye la grasa visceral, mejoran los triglicéridos, mejora la presión arterial y el metabolismo vuelve progresivamente a un estado más equilibrado.

La medicina moderna está empezando a comprender algo que durante años se pasó por alto: muchas de las enfermedades más frecuentes de nuestra época —hígado graso, diabetes, hipertensión, obesidad y parte de las enfermedades degenerativas— no aparecen de forma aislada. Forman parte de un mismo proceso metabólico que se desarrolla lentamente durante décadas. Y cuando entendemos ese proceso, también entendemos que en muchas personas todavía existe una oportunidad real de revertirlo.

Dr. Guillermo Salinas Araya
Todos los derechos reservados 2026

La gota NO se genera “porque usted comió carne”. Esa es la caricatura fácil, y por eso tanta gente termina con miedo al ...
06/03/2026

La gota NO se genera “porque usted comió carne”. Esa es la caricatura fácil, y por eso tanta gente termina con miedo al filete y cero miedo al verdadero incendio metabólico. La gota es, en esencia, un problema de ácido úrico alto sostenido en el tiempo (hiperuricemia). Cuando el ácido úrico se mantiene alto, se forman microcristales de urato monosódico que se depositan en articulaciones y tejidos. Esos cristales no “duelen” por sí solos: duelen cuando el sistema inmune los detecta como una amenaza y dispara una respuesta inflamatoria intensa (la típica crisis: dolor brutal, calor, enrojecimiento, hinchazón). En otras palabras: la gota es química + inmunología. Y lo más importante: en la mayoría de los casos, el problema principal NO es que usted “produzca demasiado” ácido úrico por comer carne; el problema es que SU CUERPO NO LO ELIMINA BIEN, sobre todo por vía renal. Por eso hay personas que comen carne hace 40 años y jamás han tenido gota, y otras que con la misma carne se inflaman: el punto no es el alimento aislado, es el contexto metabólico que determina cuánto ácido úrico queda circulando y cuánto se excreta.

Ahora vamos a la fisiopatología real, la que explica por qué esto se confunde. El ácido úrico viene del recambio normal del organismo (ADN/ARN, tejidos, purinas endógenas) y también de la dieta. Sí: ciertos alimentos ricos en purinas (vísceras, algunas carnes, mariscos) pueden subir el ácido úrico. Pero esa es una parte pequeña del cuadro en la mayoría de pacientes. La llave maestra suele ser otra: resistencia a la insulina, hígado graso, hipertensión, síndrome metabólico. ¿Por qué? Porque la insulina no solo “maneja el azúcar”: también modifica cómo el riñón maneja sustancias. Cuando usted vive con hiperinsulinismo (insulina alta repetida, persistente), el riñón tiende a reabsorber más urato (lo devuelve a la sangre en vez de botarlo por la o***a) a través de transportadores específicos. Resultado: el ácido úrico sube aunque usted no esté comiendo “la carne del demonio”. Ese es el punto Salinas: en muchísimos casos, la gota es una bandera que dice “metabolismo inflamado” antes que una sentencia contra la carne. Y aquí viene otra trampa: el gran acelerador moderno NO suele ser la carne natural, sino el combo que enciende el hígado y la insulina: bebidas azucaradas, jarabes, postres, panadería industrial, ultraprocesados y alcohol (especialmente cerveza). La fructosa, por ejemplo, tiene una vía que favorece producción de ácido úrico y estrés oxidativo; no es solo “azúcar”, es una química que empuja el sistema hacia hiperuricemia en ciertos contextos. Por eso hay evidencia consistente de asociación entre bebidas azucaradas y mayor riesgo de gota. Y el alcohol suma por doble vía: aumenta producción de urato y reduce excreción renal, y además deshidrata, concentrando el ácido úrico.

Entonces, ¿por qué la gente cree que “carne = gota”? Porque es una confusión histórica y clínica: 1) en brotes agudos, algunos notan que después de un asado hubo crisis, pero en realidad el brote suele depender de que ya existía hiperuricemia y cristales previos; el “gatillante” puede ser alcohol, deshidratación, exceso de ultraprocesados, falta de sueño, estrés, cambios bruscos de urato, etc.; 2) se mezcló el concepto de “purinas” con el diagnóstico completo y se hizo una regla universal; 3) es más fácil culpar un alimento que enfrentar el metabolismo completo, el hígado graso y el hiperinsulinismo. En mi enfoque (Método Salinas), la pregunta no es “¿qué carne comió?”, sino “¿por qué su riñón está reteniendo urato?, ¿por qué su insulina está alta?, ¿qué está inflamando su hígado?, ¿qué hábitos mantienen el fuego prendido?”. Si usted corrige la base metabólica (sobre todo cuando está incipiente), muchas veces baja el ácido úrico, disminuye la frecuencia de crisis y se desarma el terreno donde se forman cristales. Y cuando corresponde tratamiento farmacológico para bajar urato, se usa, pero con cabeza: la meta no es tapar síntomas, es sacar el cristal del cuerpo y apagar la fábrica del problema.

Bibliografía (3): FitzGerald JD, et al. 2020 American College of Rheumatology Guideline for the Management of Gout. ; Meta-análisis 2025 sobre bebidas azucaradas y riesgo de gota. ; Toyoki D, et al. Insulina y reabsorción de ácido úrico vía transportadores (URAT1/ABCG2). .

Dr. Salinas 2026. Todos los derechos reservados.

04/03/2026

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