28/04/2026
A veces la vida nos sienta justo al lado de aquello que necesitamos aprender.
Ella la miró con desprecio.
La juzgó por su cuerpo, por el espacio que ocupaba, por la incomodidad que le despertaba su presencia.
Sin saber que, frente a ella, no estaba “alguien menos”…
estaba una mujer con historia, con poder, con dignidad… y con el cargo más alto del lugar.
Qué frágil se vuelve la soberbia cuando descubre que humilló a quien después debía mirar a los ojos.
Por eso, antes de juzgar un cuerpo, una apariencia, una forma de existir… pregúntate:
¿qué herida mía está hablando por mí?
¿Qué parte de mí necesita sentirse superior para no sentirse pequeña?
El mundo no solo es redondo…
también es espejo.
Y tarde o temprano, la vida nos devuelve la mirada que le dimos a otros.
Trata bien.
Respeta siempre.
Porque nadie sabe quién está sentado a su lado…
ni qué alma enorme habita detrás de una apariencia que no supiste mirar con amor.