04/09/2026
Hay personas que aprendieron a no necesitar a nadie.
No porque sean fuertes,
sino porque alguna vez necesitaron, confiaron…
y las lastimaron.
Entonces levantaron una muralla.
El problema es que las murallas no distinguen entre quien viene a herirte y quien viene a amarte.
Te protegen del dolor,
pero también te alejan del amor.
Y así aprendés a vivir a distancia.
Con una salida preparada.
Listo para irte antes de que te dejen.
Sanar no es encontrar a alguien que nunca pueda lastimarte.
Sanar es animarte a confiar de nuevo,
sabiendo que esta vez sos diferente.
No más ingenua.
No más indefensa.
Más consciente.
Con límites.
Con elección.
Sanar no es volver a amar intacta.
Es volver a amar distinta.