24/10/2021
Dicen que dijeron, los venerables ancianos y ancianas que poblaron estos bellos parajes:
Que la vida y la muerte son la misma cosa.
Que entre las dos tejen la vuelta del día y de la noche, del águila y
del tecolote.
Que van tejiendo el petate cósmico del tiempo en el centro mismo de la eternidad.
Se escuchó en el silencio, que la tierra fértil en donde florece la vida,
está nutrida con la esencia sagrada de la muerte,
que ella entrega su luz y su fuerza a lo vivo
Entonces, dicen que dijeron, que
cada elote, cada caña, cada calabaza, cada flor, cada bebida y cada dulce del altar de los difuntos
Está formado por la vida-muerte de nuestros ancestros,
Es su misma sustancia.
No es que los mu***os vengan el día de las ofrendas a comérselas, eso sería superstición, dicen que dijeron,
la realidad es que nuestros difuntos son, en si mismos, cada elemento del altar; las frutas, granos, dulces y bebidas, están formados con su sangre y con su carne.
Nuestra mejor forma de compartir y disfrutar la vida, es convivir respetuosamente con la muerte.
Todos los días, las plantas y animales sacrifican su existencia, dicen que dijeron; para que tu y yo podamos estar vivos.
De la misma manera nosotros algún día alimentaremos a otros seres, en el infinito ciclo del tiempo y la evolución de la consciencia.
Demos gracias por las cosechas de este año a nuestra venerable Madre Tierra, ya que nuestra carne es su propia carne.
Dicen por ahí, que dijeron por allá, en los cerros...
Texto y foto:
Chikawazo MDM