19/12/2025
🧠 En la infancia, la alimentación no es solo un acto biológico; es un proceso de aprendizaje emocional, social y cultural.
🧏🏻♀ La calidad de la relación con la persona adulta que acompaña la alimentación es clave.
Un vínculo sensible y respetuoso favorece que niñas y niños aprendan a reconocer, expresar y regular sus señales de hambre y saciedad, y a vivir la alimentación como una experiencia en la que participan activamente.
👶🏻 Las sensaciones corporales solo pueden ser percibidas por quien las vive. Esto también aplica a las infancias.
Nadie más que el niño o la niña puede sentir su hambre o su saciedad, por lo que respetar estas señales es fundamental para el desarrollo de la autorregulación alimentaria.
💖 La alimentación es un proceso de aprendizaje cultural y social.
Las normas, hábitos y costumbres alimentarias se integran de forma progresiva y paulatina, siempre que el entorno sea coherente, predecible y libre de presión.
🥰 El entorno y el ambiente durante la comida importan tanto como el alimento.
Un ambiente emocionalmente seguro y socialmente positivo puede facilitar la familiarización con los alimentos, mientras que la presión, el castigo o el control excesivo pueden interferir en este proceso.
✨ Cuando el vínculo es seguro, cuando el ambiente es respetuoso y cuando la niña y el niño son escuchados, la relación con la comida se construye desde la confianza y no desde el miedo.