12/08/2026
Desde que estoy aplicando mi rutina de sueño y ahora, mi rutina de despertar, he tenido muchos cambios positivos, la vida es maravillosa, y no en forma romantizada, es decir, preparo a mi mente y cuerpo a afrontar mejor cada experiencia, a comprender que no siempre tiene que estar en modo lucha, a que mi mayor responsabilidad es conmigo y de esta forma el ser y el estar cambia. Aún falta mucho por aprender, y abrazo a este nuevo decidir ser, y trasciendo el ser pasado que ya no cabe en esta existencia.
Dormir:
Me desconecto de pantallas, bajo luces, escribo todo lo que necesito, de lo que me di cuenta en el día, de lo que logré, de lo que aprendí, de lo que vi de mí misma que amé y también de lo que vi de mi misma que incómoda, de lo que siento, de lo que pienso, de lo que sueño, de lo que estoy construyendo, si llega un recuerdo de mi historia, lo reconozco y lo acomodo a lo que decido ser hoy. Si aún no llega suficiente sueño, leo, hasta que el sueño llega solito. Entonces cierro los ojos y medito, comunicándole a mi cuerpo que es hora de un merecido descanso.
Despertar: ya no uso medicamentos para dormir, ha sido progresivo (solo en ocasiones raras si es necesario y muy poco), ha sido también muy aprendiendo a escucharme, y hoy duermo mejor, menos que antes con el medicamento y estar adormilada todo el día. Hoy me despierto al menos media hora antes de mi alarma, así que la uso para respirar, conectar con mi cuerpo, sonreír, darme un masaje y estirar. Contemplo unos minutos el amanecer. Saludo a mis criaturas (perritos y gatitos), y vengo a mi balcón a meditar.