12/08/2026
A veces, no es la miel lo que extrañamos, sino los momentos que compartimos con alguien especial. Pooh se sentó bajo los árboles otoñales, observando caer las hojas,
y se preguntó por qué su corazón
se sentía más pesado que su tarro. Allí, a su lado, yacía una fotografía:
un recuerdo de un amigo, de risas,
de aventuras que ahora resonaban como ecos en el Bosque de los Cien Acres.
Se dio cuenta de que el tiempo cambia muchas cosas: las estaciones, los colores de las hojas, incluso el sabor de la miel. Pero hay algo que no puede cambiar: el amor que sentimos por quienes una vez llenaron nuestros días de alegría.
Pooh suspiró suavemente, pensando: «Quizás lo más difícil de tener
un corazón que ama es saber
que a veces dolerá cuando quienes amamos no estén cerca».
Sin embargo, incluso en el silencio, incluso en la ausencia, hay consuelo. Porque cada hoja que cae le recuerda que el amor no desaparece: cambia de forma, perdura y permanece, a salvo en nuestro interior, donde ningún viento otoñal podrá jamás llevárselo. ”