07/09/2026
¿Y si los niños no fueran cada vez más picky… sino que, sin darnos cuenta, los estuviéramos acostumbrando a comer así?
La selectividad alimentaria no depende únicamente del niño. El ambiente, las experiencias alrededor de la comida y la forma en que ofrecemos los alimentos también pueden influir.
Entonces, ¿estamos criando niños más selectivos con la comida?
No se trata de culpar a los padres. Muchas veces actuamos desde lo que aprendimos, desde el miedo a que “no coma suficiente” o desde creencias que se han repetido durante generaciones.
Por eso, contar con información confiable y una guía profesional puede hacer una gran diferencia. Puede ayudarte a cuestionar esas creencias, entender mejor el proceso de alimentación y acompañar a tu bebé —y después a tu niño— de una forma más respetuosa y adecuada para su etapa.
El objetivo no es que “coma de todo” a la fuerza, sino crear las condiciones para que aprenda a relacionarse con los alimentos, mientras priorizamos siempre su nutrición, desarrollo y bienestar.
A veces, con la intención de evitar el rechazo o asegurar que “coma algo”, terminamos ofreciéndole únicamente aquello que sabemos que acepta, reduciendo poco a poco sus oportunidades de explorar nuevos sabores y texturas.
Si estás notando que tu bebé rechaza alimentos o determinadas texturas, antes de eliminarlos por completo de su alimentación, busca asesoría profesional y experta.
Una guía con un experto puede ayudarte a diferenciar entre una etapa normal del desarrollo y una dificultad que requiere mayor atención.
Si lo necesitas, contáctame por DM y agendamos tu asesoría.