28/08/2026
CUANDO TU HERIDA
HIERE A OTROS.
“Tu herida no es tu culpa, pero sí es tu responsabilidad.
A todos nos hirieron. Nos abandonaron, nos ignoraron, nos hicieron sentir que teníamos que hacerlo todo solos para ser valorados. Y sin darnos cuenta, empezamos a sangrar sobre personas que nunca nos cortaron.
Le contestas feo a quien te quiere ayudar, porque aprendiste que ayuda no iba a haber.
Te cierras con quien te quiere querer, porque aprendiste que querer duele.
Desconfías de quien te es leal, porque aprendiste que la lealtad se rompe.
Y no es que seas una mala persona. Es que estás defendiendo tu herida con las armas que te dejó quien te hirió.
Entender esto cambia todo: la persona que tienes enfrente no es tu pasado. No te quiere herir. Solo está tocando, sin querer, una herida que ya estaba abierta.
Cuando aprendes a no encauzar tu daño hacia quien no te quiere lastimar, pasan 3 cosas:
1. Dejas de perder gente valiosa. Ya no alejas a los que sí se querían quedar.
2. Recuperas tu paz. Dejas de vivir a la defensiva, esperando el siguiente golpe. Tu sistema nervioso por fin descansa.
3. Rompes la cadena. Lo que te hicieron deja de repetirse a través de ti. Ya no le pasas tu dolor a tu pareja, a tus hijos, a tu equipo.
Hay un ejemplo que me gusta mucho: Keanu Reeves.
Perdió a su mejor amigo, perdió a su hija al nacer, perdió a su pareja poco después, creció con un padre ausente. Tenía todas las razones del mundo para volverse una persona dura, desconfiada y fría. Y sin embargo, es uno de los artistas más humanos y generosos que existe. Una vez dijo: "El dolor me cambió, pero no me hizo lastimar a otros. Me hizo entender mejor el dolor de los demás".
Él entendió que su herida no le daba permiso de herir. Le dio la capacidad de no repetirlo.
Y tú también puedes hacer eso.
Tu historia te explica, pero no te condena. Lo que te pasó importa, y mucho. Pero lo que haces con lo que te pasó importa más.
Si hoy sientes que estás reaccionando desde la herida y no desde quien realmente eres, no te juzgues. Atiéndete.
Ve a terapia. No porque estés roto, sino porque no quieres seguir rompiendo lo bonito que sí te está llegando. Porque mereces dejar de sangrar sobre gente que solo quería abrazarte.
Tu herida necesita ser escuchada para que deje de gritar a través de ti.”
Psicólogo Jordan Delgado