15/05/2026
A veces me preguntan por qué tardé tanto en salir.
Y la verdad es que cuando vives una relación de abuso, muchas cosas se vuelven confusas. Normalizas. Justificas. Te aferras a la esperanza de que las cosas cambien. Y también tienes miedo. Mucho miedo.
A veces no sales cuando te gritan.
No sales cuando te minimizan. Ni siquiera cuando empiezas a dejar de reconocerte frente al espejo.
A veces sales hasta que algo termina de romperte por dentro.
Hasta que cruzan un límite que ya no pudiste ignorar.
Cuando hubo un golpe.
Cuando te humillaron.
Cuando descubriste una traición frente a tus ojos.
Cuando literalmente te empujaron fuera de la vida que intentabas sostener.
Y aunque duele aceptarlo, muchas veces no nos vamos porque somos débiles. Nos quedamos porque aprendimos a sobrevivir así.
Yo también tuve que tocar fondo emocionalmente para decir: “no más”.
Y desde ahí comenzó el proceso más difícil y más valiente de mi vida: volver a mí. 🤍
Hoy sigo reconstruyendo piezas.
Con amor, con terapia, con conciencia y acompañando a otras mujeres que también están buscando reencontrarse consigo mismas.
Porque sí se puede volver a empezar. Incluso después de haberte perdido por completo. ✨