02/07/2026
La peor epidemia de nuestro tiempo no es la desinformación… es la ilusión de creer que ya sabemos.
Hoy cualquiera ve un video de 30 segundos sobre cáncer, vacunas o nutrición … y sale convencido de que entendió el tema.
¿lo entendió? O solo consumió información.
La revista Nature, una de las publicaciones científicas más prestigiosas del mundo en su edición de junio 2026 una editorial sugiere que la ciencia tendrá que aprender a comunicar en TikTok, Instagram y YouTube si quiere seguir siendo relevante.
Y estoy de acuerdo.
Pero también creo que ahí empieza un problema enorme.
Los algoritmos no premian la verdad, premian lo que provoca emociones.
Premian lo que genera clics, premian lo que se comparte.
No necesariamente lo que es correcto.
La ciencia avanza con evidencia, dudas y preguntas.
Las redes sociales avanzan con frases contundentes y opiniones rápidas.
Y esas dos formas de funcionar rara vez coinciden.
Como médico, me preocupa que estemos confundiendo tener acceso a información con tener conocimiento, porque saber repetir un dato no significa comprenderlo.
Y comprender requiere tiempo, lectura, reflexión… e incluso aceptar que podemos estar equivocados.
La ciencia debe estar en redes sociales.
Sí.
Pero no para competir con influencers, sino para recordarnos que el conocimiento no se mide en segundos de un Reel, sino en la profundidad con la que somos capaces de cuestionar lo que creemos saber.
Ahora te pregunto algo que puede incomodar:
¿Las redes sociales están creando una sociedad mejor informada… o una sociedad que opina de todo sin entender casi nada?