03/09/2026
Hoy, 2 de septiembre, Día Internacional de la Crianza Respetuosa, vale la pena decir algo que todavía incomoda a muchos:
PEGARLE A UN NIÑO NO ES EDUCARLO.
“Pero a mí me pegaron y salí bien”.
“Una nalgada a tiempo no le hace daño a nadie”.
“Los niños necesitan mano dura”.
No. La evidencia actual no respalda esas ideas.
La Academia Americana de Pediatría recomienda que los padres no utilicen golpes, nalgadas, bofetadas, amenazas, humillaciones ni insultos como método de disciplina. El castigo físico no enseña al niño qué debe hacer; puede detener una conducta por miedo, pero no construye autocontrol ni aprendizaje a largo plazo.
Además, el castigo corporal se ha asociado con más agresividad, más problemas de conducta, dificultades emocionales y deterioro de la relación entre padres e hijos.
Y aquí está lo verdaderamente importante:
Crianza respetuosa NO significa criar sin límites.
Significa poner límites sin violencia.
Un niño necesita reglas, consecuencias, estructura y adultos firmes. Pero también necesita sentirse seguro con las personas que deberían protegerlo.
Hoy, en el Día Internacional de la Crianza Respetuosa, quizá la frase sea incómoda, pero es necesaria:
Los límites no se enseñan con golpes. Se enseñan con respeto.
Y no, pegar más fuerte no te hace un padre más firme.