04/06/2026
LEER 👌🏻💪🏻 Con respecto a una de mis ultimas publicaciones donde escribí acerca del ejercicio y la sarcopenia leí comentarios como: "eso le corresponde únicamente a los entrenadores".
Sin embargo, la evidencia científica actual nos muestra que la nutrición y el ejercicio son dos pilares inseparables cuando hablamos de salud, composición corporal, prevención de enfermedades y calidad de vida.
Como nutrióloga, no solo me interesa que una persona baje o suba de peso. También me interesa preservar y desarrollar masa muscular, mejorar la fuerza, la funcionalidad, la salud metabólica y la capacidad de una persona para mantenerse independiente a lo largo de los años. Hoy sabemos que la fuerza muscular es uno de los indicadores más importantes de salud y de riesgo de enfermedad, especialmente conforme envejecemos.
Por esa razón, además de mi formación como nutriologa, cuento con certificaciones como entrenadora en fitness y musculación. Lo hice porque considero que mientras más herramientas tenga para ayudar a mis pacientes, mejor podré acompañarlos en el proceso de alcanzar sus objetivos de salud.
Eso no significa que crea saberlo todo. Al contrario, conocer más también me ha permitido reconocer mis límites profesionales. Existen poblaciones especiales y situaciones específicas, como rehabilitación de lesiones complejas, patologías neurológicas, atletas de alto rendimiento o ciertas condiciones médicas donde el trabajo conjunto con médicos, fisioterapeutas, rehabilitadores y entrenadores especializados es fundamental.
La salud no debería ser una competencia entre profesiones. Debería ser una colaboración.
Mi objetivo nunca será invadir el trabajo de otros profesionales, sino aportar desde mi formación y experiencia para que mis pacientes reciban una atención integral, ética y basada en evidencia.
Y para quienes tengan dudas sobre por qué los profesionales de la nutrición nos interesamos por la fuerza muscular, les comparto una de las guías más reconocidas a nivel internacional sobre sarcopenia (EWGSOP2). En ella se establece que la disminución de la fuerza muscular es uno de los primeros indicadores de deterioro muscular y de salud funcional. Incluso algo tan sencillo como la fuerza de agarre medida con dinamometría puede utilizarse como una herramienta inicial de detección. Por supuesto, no es el único indicador ni permite hacer diagnósticos por sí solo, pero sí puede alertarnos sobre posibles riesgos y ayudarnos a intervenir oportunamente.
Porque al final, lo importante no es quién da la recomendación, sino que el paciente reciba la mejor atención posible, respaldada por ciencia y enfocada en mejorar su salud.
Guía de referencia:
EWGSOP2. Sarcopenia: Revised European Consensus on Definition and Diagnosis
https://academic.oup.com/ageing/article/48/1/16/5126243