26/08/2026
JOYERÍA, METALES TÓXICOS Y RIESGO PARA LA SALUD
Aunque la joyería es un accesorio cotidiano, algunas piezas, especialmente las de bajo costo y procedencia poco clara, pueden contener metales potencialmente tóxicos como cadmio, plomo o determinados compuestos de níquel. Ahí comienza el verdadero problema: sus posibles efectos sobre la salud y la responsabilidad de quienes los ponen en el mercado.
El cadmio es uno de los elementos que más atención merece. Es un metal pesado que puede aparecer en recubrimientos y aleaciones y, en determinadas piezas, utilizarse para aumentar su peso o modificar su apariencia. Una exposición prolongada o elevada puede afectar los riñones, los huesos y los pulmones, además de representar un riesgo cancerígeno reconocido por la Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades de Estados Unidos.
Ahora bien, el que haya cadmio en la joyería barata l, tampoco es una posibilidad meramente teórica. Un estudio que se publicó en el “Science of the Total Environment”, analizó 80 piezas adquiridas en una tienda de joyería de descuento y encontró cadmio detectable en el 40% de ellas. Algunas contenían concentraciones particularmente elevadas y, al deteriorarse o bajo condiciones que simulaban ser ch***das o ingeridas, podían liberar cantidades importantes del metal. El riesgo resulta especialmente relevante en los niños, que pueden llevarse los accesorios a la boca.
El plomo también representa una preocupación. Sus efectos más conocidos incluyen daños neurológicos, problemas de aprendizaje, alteraciones conductuales y afectaciones de distintos órganos. Algunas piezas de joyería, especialmente las económicas, han utilizado plomo para hacerlas más pesadas, facilitar su fabricación o modificar determinadas características del material. Las autoridades estadounidenses han documentado numerosos casos de joyería con concentraciones peligrosas de plomo, particularmente en productos dirigidos a niños.
El níquel plantea un escenario distinto. Su contacto suele relacionarse con dermatitis y reacciones alérgicas, pero determinados compuestos de níquel están reconocidos como carcinógenos para el ser humano. Ante esto, el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos señala que la exposición a estos compuestos se ha relacionado con un aumento del riesgo de cáncer de pulmón y cáncer nasal. Para la población general, sin embargo, la exposición habitual suele ser demasiado baja para representar una preocupación importante de cáncer.
No sería correcto afirmar que cualquier persona que utilice un anillo, una cadena o unos aretes de metal está en riesgo de desarrollar cáncer. La toxicidad depende de la sustancia específica, su concentración, la cantidad absorbida, la vía de exposición y el tiempo de contacto. Que un metal sea considerado carcinógeno tampoco significa que cualquier contacto ocasional con una pieza que lo contenga vaya a producir cáncer.
Desde una perspectiva jurídica, el problema también alcanza al consumidor. Quien compra un producto tiene derecho a recibir información adecuada y a no ser expuesto innecesariamente a sustancias peligrosas. California, por ejemplo, cuenta con una legislación que establece límites para el plomo y el cadmio presentes en determinados tipos de joyería y contempla requisitos de certificación para fabricantes y proveedores.
Y es muy recomendable el evitar piezas cuya procedencia, fabricante o composición sean desconocidos, especialmente cuando se trata de joyería extremadamente barata. También es recomendable desconfiar de aquellas cuyo recubrimiento comienza a desprenderse, porque el desgaste puede aumentar el contacto con los materiales que se encuentran debajo. En el caso de los niños, la precaución debe ser mayor: no deberían utilizar joyería que pueda ser mordida, ch***da o tragada.
No existe una categoría de joyería que pueda calificarse simplemente como “cancerígena”. El riesgo está en determinadas sustancias que pueden encontrarse en algunas piezas, especialmente cuando contienen cantidades importantes de cadmio, ciertos compuestos de níquel o materiales contaminados con plomo. El precio y la apariencia de una joya no bastan para determinar su seguridad; también importan su procedencia, composición y calidad. Para fabricantes y distribuidores, poner productos seguros en el mercado implica una responsabilidad que también debe ser vigilada por las autoridades correspondientes.
(Fuentes : Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades (ATSDR/CDC). — Cadmio.
Información sobre exposición, efectos sobre la salud y riesgos asociados al cadmio.
ATSDR — Cadmio , National Cancer Institute. — Nickel Compounds.
Información sobre exposición al níquel, cáncer de pulmón y cáncer nasal y exposición a través de joyería.
Instituto Nacional del Cáncer — Compuestos de níquel, Weidenhamer et al., Science of the Total Environment. — Buyer beware: Inexpensive, high cadmium jewelry can pose severe health risks.
Investigación sobre la presencia y liberación de cadmio en joyería económica.
PubMed — Estudio sobre cadmio en joyería económica, California Department of Toxic Substances Control. — Metal-Containing Jewelry Law.
Información sobre los límites legales de plomo y cadmio en joyería y los requisitos para fabricantes y proveedores.
California DTSC — Ley sobre joyería que contiene metales tóxicos )