OncoTech

OncoTech Clínica Oncológica Integral en La Paz, Baja California Sur
Atención Multidisciplinaria para pacientes que viven con Cáncer
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Clínica especializada en la prevención, diagnóstico y tratamiento de pacientes con cáncer. Contamos con los siguientes servicios:

-Oncología médica (quimioterapia)
-Oncología quirúrgica
-Hematología de adultos y hematología pediátrica
-Nutrición y psicología
-Centro de infusión
-Farmacia especializada en oncológicos
-Pruebas de diagnóstico molecular

Único centro en el estado dedicado a la oncol

ogía. Médicos certificados expertos en el área. Cómodas instalaciones y atención personalizada. Contamos con Comité de Ética en Investigación y Comité de Investigación conformados por expertos en Oncología. Servicios de consultoría para start up de sitios de investigación y de comités.

JOYERÍA, METALES TÓXICOS Y RIESGO PARA LA SALUD Aunque la joyería es un accesorio cotidiano, algunas piezas, especialmen...
26/08/2026

JOYERÍA, METALES TÓXICOS Y RIESGO PARA LA SALUD

Aunque la joyería es un accesorio cotidiano, algunas piezas, especialmente las de bajo costo y procedencia poco clara, pueden contener metales potencialmente tóxicos como cadmio, plomo o determinados compuestos de níquel. Ahí comienza el verdadero problema: sus posibles efectos sobre la salud y la responsabilidad de quienes los ponen en el mercado.

El cadmio es uno de los elementos que más atención merece. Es un metal pesado que puede aparecer en recubrimientos y aleaciones y, en determinadas piezas, utilizarse para aumentar su peso o modificar su apariencia. Una exposición prolongada o elevada puede afectar los riñones, los huesos y los pulmones, además de representar un riesgo cancerígeno reconocido por la Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades de Estados Unidos.

Ahora bien, el que haya cadmio en la joyería barata l, tampoco es una posibilidad meramente teórica. Un estudio que se publicó en el “Science of the Total Environment”, analizó 80 piezas adquiridas en una tienda de joyería de descuento y encontró cadmio detectable en el 40% de ellas. Algunas contenían concentraciones particularmente elevadas y, al deteriorarse o bajo condiciones que simulaban ser ch***das o ingeridas, podían liberar cantidades importantes del metal. El riesgo resulta especialmente relevante en los niños, que pueden llevarse los accesorios a la boca.
El plomo también representa una preocupación. Sus efectos más conocidos incluyen daños neurológicos, problemas de aprendizaje, alteraciones conductuales y afectaciones de distintos órganos. Algunas piezas de joyería, especialmente las económicas, han utilizado plomo para hacerlas más pesadas, facilitar su fabricación o modificar determinadas características del material. Las autoridades estadounidenses han documentado numerosos casos de joyería con concentraciones peligrosas de plomo, particularmente en productos dirigidos a niños.

El níquel plantea un escenario distinto. Su contacto suele relacionarse con dermatitis y reacciones alérgicas, pero determinados compuestos de níquel están reconocidos como carcinógenos para el ser humano. Ante esto, el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos señala que la exposición a estos compuestos se ha relacionado con un aumento del riesgo de cáncer de pulmón y cáncer nasal. Para la población general, sin embargo, la exposición habitual suele ser demasiado baja para representar una preocupación importante de cáncer.

No sería correcto afirmar que cualquier persona que utilice un anillo, una cadena o unos aretes de metal está en riesgo de desarrollar cáncer. La toxicidad depende de la sustancia específica, su concentración, la cantidad absorbida, la vía de exposición y el tiempo de contacto. Que un metal sea considerado carcinógeno tampoco significa que cualquier contacto ocasional con una pieza que lo contenga vaya a producir cáncer.

Desde una perspectiva jurídica, el problema también alcanza al consumidor. Quien compra un producto tiene derecho a recibir información adecuada y a no ser expuesto innecesariamente a sustancias peligrosas. California, por ejemplo, cuenta con una legislación que establece límites para el plomo y el cadmio presentes en determinados tipos de joyería y contempla requisitos de certificación para fabricantes y proveedores.

Y es muy recomendable el evitar piezas cuya procedencia, fabricante o composición sean desconocidos, especialmente cuando se trata de joyería extremadamente barata. También es recomendable desconfiar de aquellas cuyo recubrimiento comienza a desprenderse, porque el desgaste puede aumentar el contacto con los materiales que se encuentran debajo. En el caso de los niños, la precaución debe ser mayor: no deberían utilizar joyería que pueda ser mordida, ch***da o tragada.

No existe una categoría de joyería que pueda calificarse simplemente como “cancerígena”. El riesgo está en determinadas sustancias que pueden encontrarse en algunas piezas, especialmente cuando contienen cantidades importantes de cadmio, ciertos compuestos de níquel o materiales contaminados con plomo. El precio y la apariencia de una joya no bastan para determinar su seguridad; también importan su procedencia, composición y calidad. Para fabricantes y distribuidores, poner productos seguros en el mercado implica una responsabilidad que también debe ser vigilada por las autoridades correspondientes.

(Fuentes : Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades (ATSDR/CDC). — Cadmio.
Información sobre exposición, efectos sobre la salud y riesgos asociados al cadmio.
ATSDR — Cadmio , National Cancer Institute. — Nickel Compounds.
Información sobre exposición al níquel, cáncer de pulmón y cáncer nasal y exposición a través de joyería.
Instituto Nacional del Cáncer — Compuestos de níquel, Weidenhamer et al., Science of the Total Environment. — Buyer beware: Inexpensive, high cadmium jewelry can pose severe health risks.
Investigación sobre la presencia y liberación de cadmio en joyería económica.
PubMed — Estudio sobre cadmio en joyería económica, California Department of Toxic Substances Control. — Metal-Containing Jewelry Law.
Información sobre los límites legales de plomo y cadmio en joyería y los requisitos para fabricantes y proveedores.
California DTSC — Ley sobre joyería que contiene metales tóxicos )

En un nuevo episodio del programa “DiversiRadio” , nos presenta en una entrevista a uno de los miembros más importantes ...
25/08/2026

En un nuevo episodio del programa “DiversiRadio” , nos presenta en una entrevista a uno de los miembros más importantes de Oncotech, el Maestro en Ciencias Fernando Becerra, quien entre otros asuntos, nos platica sobre la importancia de la bioética en nuestra sociedad.

¡Échenle un ojo!

En este episodio de DiversiRadio, conversamos con el MC Fernando Be...

¡OUCH! X 100CUANDO UNA HERIDA NO CICATRIZA: ¿PUEDE SER CÁNCER? Una cortada, un golpe o una quemadura normalmente se cura...
22/08/2026

¡OUCH! X 100

CUANDO UNA HERIDA NO CICATRIZA: ¿PUEDE SER CÁNCER?

Una cortada, un golpe o una quemadura normalmente se curan con el tiempo. El cuerpo tiene la capacidad de reparar los tejidos y cerrar las heridas. Sin embargo, algunas lesiones permanecen abiertas durante semanas, meses o incluso años. Estas se conocen como heridas crónicas.

Es importante aclarar algo desde el principio: un golpe o una lesión común no se convierten en cáncer. Si después de un golpe aparece un tumor en esa zona, eso no significa que el golpe haya provocado el cáncer. En muchos casos, la lesión simplemente hizo que se descubriera algo que ya estaba ahí.

La situación es diferente cuando existe una herida que nunca termina de cicatrizar. En casos poco frecuentes, una herida crónica o una cicatriz antigua puede desarrollar un tipo de cáncer de piel llamado carcinoma de células escamosas. Cuando aparece sobre una herida o cicatriz antigua se conoce como úlcera de Marjolin.

Este problema suele estar relacionado con lesiones que llevan muchos años. Uno de los ejemplos más conocidos son las cicatrices antiguas producidas por quemaduras. También puede aparecer en algunas úlceras que permanecen abiertas durante mucho tiempo.
No se conoce por completo la razón por la que ocurre, pero la inflamación y la irritación constantes pueden favorecer cambios en las células de la piel. Aun así, la mayoría de las heridas crónicas no se convierten en cáncer.
Hay algunas señales que conviene tomar en serio. Una herida debería mostrar cierta mejoría con el paso del tiempo. Si permanece abierta, aumenta de tamaño, se endurece, sangra con facilidad, aparece un bulto, produce tejido extraño o cambia de aspecto, debe ser revisada por un médico.

Tampoco pierdan de vista a alguna cicatriz de antaño que tras muchos años, comienza a presentar cambios. Una herida que no sana, sangra repetidamente o que vuelve a abrirse necesita ser valorada por un médico (aunque no necesariamente significa que pueda sea cáncer).

El aspecto de una lesión no basta para saber qué es. Una infección, problemas de circulación y otras enfermedades pueden producir cambios parecidos. Cuando existe sospecha, el médico puede realizar una biopsia, que consiste en tomar una pequeña muestra de tejido para analizarla en el laboratorio.

La idea principal es sencilla: un golpe no provoca cáncer, pero una herida que permanece dañada durante mucho tiempo puede, en casos muy poco frecuentes, desarrollar cáncer de piel.
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Por eso, una lesión que no cicatriza o que comienza a cambiar no debe ignorarse. Detectar un carcinoma de células escamosas temprano facilita su tratamiento y mejora las posibilidades de obtener un buen resultado.

Fuentes
1. American Academy of Dermatology (AAD)
https://www.aad.org/public/diseases/skin-cancer/squamous-cell-carcinoma
2. DermNet New Zealand — Marjolin ulcer
https://dermnetnz.org/topics/marjolin-ulcer
3. PubMed — Squamous cell carcinoma in chronic wound: Marjolin ulcer
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/23473277/

¿CUALES EJERCICIOS PARA PREVENIR ESTOS CANCERES?Prácticamente todo mundo sabe que hacer ejercicio ayuda a mantener una b...
20/08/2026

¿CUALES EJERCICIOS PARA PREVENIR ESTOS CANCERES?

Prácticamente todo mundo sabe que hacer ejercicio ayuda a mantener una buena condición física, controlar el peso y cuidar la salud cardiovascular. Sin embargo, la investigación científica ha encontrado otra razón para mantenerse en movimiento: la actividad física habitual también puede disminuir el riesgo de desarrollar determinados tipos de cáncer.

No por eso, uno va a dejar de salir a caminar, correr o acudir al gimnasio pueda garantizar que una persona nunca tendrá cáncer. El desarrollo de esta enfermedad depende de numerosos factores, entre ellos la genética, la edad, el ambiente, determinados hábitos y algunas infecciones. Aun así, la actividad física representa uno de los hábitos modificables que cuenta con evidencia concreta en materia de prevención.

Uno de los vínculos más sólidos aparece en el cáncer de colon. Las investigaciones indican que las personas que realizan mayores cantidades de actividad física presentan un riesgo menor de desarrollar este tumor. El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos señala que, en un análisis de 126 estudios, quienes tenían los niveles más altos de actividad física presentaban alrededor de 19 % menos riesgo de cáncer de colon que quienes eran menos activos.

El cáncer de mama también muestra una relación importante con el movimiento. Un análisis de 38 estudios encontró que las mujeres físicamente más activas tenían entre 12 y 21 % menos riesgo de desarrollar cáncer de mama que aquellas con niveles más bajos de actividad. La asociación se ha observado tanto antes como después de la menopausia.

Otro cáncer relacionado con la actividad física
es el de endometrio, que afecta el revestimiento interno del útero. La evidencia disponible indica que las mujeres con mayor actividad física pueden presentar aproximadamente 20 % menos riesgo que aquellas con poca actividad. Parte de este beneficio podría explicarse por el efecto del ejercicio sobre el peso corporal, ya que el sobrepeso y la obesidad constituyen factores importantes de riesgo para este cáncer.

Lo más interesante es que no hace falta convertirse en atleta para obtener beneficios. Caminar a paso rápido, andar en bicicleta, nadar, bailar, hacer determinadas tareas domésticas o trabajar en el jardín son ejemplos de actividades de intensidad moderada que pueden formar parte de una rutina saludable. La recomendación internacional consiste en realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada o 75 minutos de actividad vigorosa, aunque aumentar progresivamente ese tiempo puede aportar beneficios adicionales.

También importa cuánto tiempo se permanece sentado. La vida cotidiana actual puede acumular muchas horas frente a una computadora, un teléfono, la televisión o durante los desplazamientos. Por eso, además de buscar momentos específicos para hacer ejercicio, conviene incorporar movimiento a las actividades habituales: caminar en lugar de utilizar el automóvil para trayectos cortos, subir escaleras, levantarse periódicamente durante la jornada o realizar alguna actividad física durante el tiempo libre.

La relación entre ejercicio y prevención del cáncer parece tener varias explicaciones. La actividad física contribuye a mantener un peso saludable y puede influir sobre procesos relacionados con la inflamación, el metabolismo, las hormonas y el funcionamiento del sistema inmunitario. En el caso del cáncer de colon, además, el movimiento puede favorecer el tránsito intestinal. No existe un único mecanismo responsable del efecto protector; probablemente intervienen varios procesos al mismo tiempo.

La evidencia también ha encontrado asociaciones entre la actividad física y un menor riesgo de otros tumores, entre ellos algunos cánceres de riñón y esófago. Sin embargo, no todos los tipos de cáncer cuentan con el mismo nivel de evidencia. Por eso es importante evitar la idea de que cualquier rutina de ejercicio puede prevenir cualquier cáncer.
La actividad física debe entenderse como parte de una estrategia más amplia. No sustituye las pruebas de detección recomendadas, la vacunación contra determinadas infecciones relacionadas con el cáncer, una alimentación adecuada, evitar el tabaco o limitar el consumo de alcohol. La prevención funciona mejor cuando varios hábitos saludables se combinan.
Quizá la conclusión más sencilla sea también la más útil: moverse más y permanecer menos tiempo sentado puede convertirse en una herramienta cotidiana de prevención. No es necesario comenzar con entrenamientos intensos ni perseguir resultados deportivos. Una caminata diaria, un paseo en bicicleta, una sesión de baile o cualquier actividad que aumente de manera moderada la frecuencia cardiaca puede ser un buen comienzo.
El ejercicio no ofrece una garantía contra el cáncer, pero sí proporciona algo mucho más realista: una forma accesible de reducir ciertos riesgos mientras se favorece la salud del corazón, los músculos, los huesos y el bienestar general. En materia de prevención, hacer del movimiento una costumbre puede ser una de las decisiones más sencillas y valiosas que se incorporen a la vida diaria.

(Fuentes: Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos — Physical Activity and Cancer Fact Sheet.

-World Cancer Research Fund — Be physically active: Recommendation evidence.⁠ -American Cancer Society — Guideline for Diet and Physical Activity for Cancer Prevention.
Consultar fuente

¿PUEDE UN INSECTO TRANSMITIR CÁNCER? La respuesta simple, concreta y sencilla, podemos adelantarles que es un  “sí” y un...
15/08/2026

¿PUEDE UN INSECTO TRANSMITIR CÁNCER?

La respuesta simple, concreta y sencilla, podemos adelantarles que es un “sí” y un “no”.

Aquí vamos…la idea de que un insecto pueda transmitir cáncer puede parecer extraña, pero la pregunta tiene relación con un tema real de la medicina: existen algunas enfermedades infecciosas que pueden aumentar el riesgo de desarrollar determinados tipos de cáncer.

Pero esto no significa que una picadura transmita cáncer de una persona a otra.
Los insectos pueden actuar como vectores de diferentes microorganismos. Un vector es un organismo que puede transportar un agente infeccioso y transmitirlo a otra persona. Los mosquitos, por ejemplo, pueden transmitir enfermedades como el dengue, el paludismo, el zika y la fiebre amarilla. Estas enfermedades pueden ser graves, pero no se consideran causas directas de cáncer.

Para entender la relación entre las infecciones y el cáncer hay que considerar que algunas infecciones pueden permanecer durante mucho tiempo en el organismo. En ciertos casos, la infección puede producir inflamación constante, lesiones en los tejidos o alteraciones en las células. Con el paso de los años, estos procesos pueden contribuir al desarrollo de algunos tipos de cáncer.

Existen varios agentes infecciosos relacionados con el cáncer. Entre ellos se encuentran algunos virus, bacterias y parásitos. Los ejemplos más conocidos incluyen los virus de la hepatitis B y C, el virus del papiloma humano (VPH), el virus de Epstein-Barr y la bacteria Helicobacter pylori.

La hepatitis C es un buen ejemplo para aclarar una confusión común. Una infección crónica por este virus puede producir cirrosis y aumentar el riesgo de cáncer de hígado. Sin embargo, la hepatitis C no es transmitida por mosquitos ni por otros insectos. Su principal vía de transmisión ocurre cuando la sangre de una persona infectada entra en contacto con la sangre de otra persona.

Algo parecido sucede con el virus del papiloma humano. Algunas variedades del VPH pueden producir cambios en las células que, después de muchos años, pueden convertirse en cáncer. El VPH está relacionado con cáncer de cuello uterino, ano, pene, v***a, va**na y algunas zonas de la garganta. A diferencia de las enfermedades transmitidas por mosquitos, el VPH se transmite principalmente mediante contacto sexual. Existen vacunas que ayudan a prevenir las infecciones causadas por los tipos de VPH que producen una parte importante de estos cánceres.

También existe el virus de Epstein-Barr, conocido por causar mononucleosis infecciosa. Este virus se ha relacionado con algunos tipos de linfoma y otros cánceres. Su transmisión ocurre principalmente mediante el contacto con saliva y no por picaduras de insectos.

Otro caso es el virus HTLV-1, que puede provocar, en una pequeña proporción de las personas infectadas, una enfermedad llamada leucemia/linfoma de células T del adulto. Este virus puede transmitirse mediante la sangre, las relaciones sexuales y de madre a hijo. Tampoco es transmitido por insectos.

Por lo tanto, es importante distinguir entre transmitir una infección y transmitir cáncer. Una persona puede adquirir una infección causada por un virus o una bacteria y, en determinadas circunstancias, desarrollar años después un cáncer relacionado con esa infección. Eso no significa que el cáncer haya sido transmitido de una persona a otra.

Hasta el momento no existe evidencia científica de que una picadura de mosquito, una chinche, una pulga u otro insecto pueda transmitir directamente células cancerosas o provocar que otra persona desarrolle cáncer por medio de la picadura.

Esto no significa que los insectos sean poco importantes para la salud. Algunos pueden transmitir enfermedades infecciosas que provocan miles de casos graves cada año. Lo que debe evitarse es mezclar estas enfermedades con aquellas infecciones que sí tienen una relación comprobada con determinados tipos de cáncer.
La relación entre infecciones y cáncer es más importante de lo que podría parecer. Se estima que cerca del 10 % de los casos de cáncer diagnosticados en el mundo en 2022 estuvieron relacionados con infecciones que pueden favorecer el desarrollo de tumores, entre ellas Helicobacter pylori, el VPH, los virus de las hepatitis B y C y el virus de Epstein-Barr.
Existen también parásitos que están relacionados con determinados cánceres. Por ejemplo, Schistosoma haematobium está relacionado con cáncer de vejiga, mientras que Opisthorchis viverrini y Clonorchis sinensis están relacionados con cáncer de las vías biliares. Estos organismos tampoco son transmitidos por insectos; sus ciclos de transmisión son diferentes.

Total que, la relación entre una infección y el cáncer, no ocurre de una manera inmediata. Una infección puede mantenerse durante años y producir cambios que aumenten el riesgo de que algunas células se vuelvan malignas. En otros casos, el sistema inmunitario debilitado por una infección puede facilitar la aparición de determinados tumores.

Por eso, la prevención de las infecciones también puede ser una forma de prevención contra el cáncer. La vacunación contra el VPH y la hepatitis B, la detección de algunas infecciones y el tratamiento oportuno de otras pueden reducir el riesgo de desarrollar determinados tipos de cáncer.

En conclusión, ningún insecto conocido transmite directamente el cáncer. Una picadura no funciona como una forma de contagiar células cancerosas de una persona a otra. Sin embargo, existen microorganismos y algunos parásitos que sí tienen una relación comprobada con el desarrollo de cáncer. La diferencia es fundamental: el cáncer no se transmite mediante una picadura, pero algunas infecciones sí pueden aumentar, con el paso del tiempo, la posibilidad de que aparezca.

(Fuentes:Organización Mundial de la Salud — Cáncer
https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/cancer. International Agency for Research on Cancer (IARC/WHO) — Oncogenic Viruses: Background Information
https://oncogenicviruses2022.iarc.who.int/background/, Centers for Disease Control and Prevention — Hepatitis C Prevention and Control
https://www.cdc.gov/hepatitis-c/prevention/index.html. )

Zach murió en 2013, a los 18 años, pero su voz y su historia permanecieron en millones de personas.“Si tan soloTuviera u...
14/08/2026

Zach murió en 2013, a los 18 años, pero su voz y su historia permanecieron en millones de personas.

“Si tan solo
Tuviera un poquito más de tiempo
Si tan solo…

Tuviera un poquito más de tiempo aquí…
Podríamos subir, subir, subir…

Y dar ese pequeño paseo
Nos sentaríamos, tomados de la mano

Y todo estaría perfecto..
Tal vez algún día te vuelva a ver
Flotaremos en las nubes y nunca nos separaremos otra vez…”

LOS PRIMEROS INDICIOS DE LA INVESTIGACIÓN SOBRE EL CÁNCER Las primeras referencias que hoy podemos relacionar con el cán...
12/08/2026

LOS PRIMEROS INDICIOS DE LA INVESTIGACIÓN SOBRE EL CÁNCER

Las primeras referencias que hoy podemos relacionar con el cáncer aparecen en momentos muy tempranos de la historia médica. No se trataba todavía de una enfermedad definida ni existía una idea clara sobre su origen. Lo que había eran médicos y observadores que encontraban masas, deformaciones y lesiones en el cuerpo, y que intentaban dejar constancia de ellas.

Uno de los ejemplos más antiguos se encuentra en el Egipto faraónico. El Papiro de Edwin Smith, escrito aproximadamente hacia el siglo XVI a. C., aunque quizá con base en conocimientos mucho más antiguos, contiene una descripción de un tumor en el pecho. El texto intenta explicar lo que el médico encuentra durante la exploración del paciente. No existe todavía un diagnóstico de cáncer en términos modernos, pero sí una descripción concreta de una alteración física.

Este hecho resulta importante porque representa uno de los primeros pasos de cualquier investigación médica: la observación. Antes del conocimiento de las células, las mutaciones o la genética, los médicos dependían de lo que podían ver y tocar. En algunos casos lograban distinguir una lesión de otra y decidir si algún procedimiento podía ayudar al paciente.

El Papiro de Edwin Smith, también nos presenta referencias a procedimientos quirúrgicos. Otros textos médicos egipcios, como el Papiro de Ebers, incluyen tratamientos con sustancias naturales y elementos que hoy consideraríamos mágicos o religiosos. Esto demuestra que la medicina antigua no establecía una separación clara entre la práctica médica y las creencias religiosas. Una misma persona podía utilizar una sustancia, realizar una intervención física y recurrir al mismo tiempo a una fórmula ritual.

También existen evidencias procedentes de la arqueología. Los restos óseos y las momias egipcias presentan lesiones compatibles con diferentes tipos de cáncer. Uno de los descubrimientos más interesantes apareció en 2024, cuando un grupo de investigadores analizó dos cráneos egipcios con lesiones tumorales. Uno de ellos perteneció a un hombre que vivió aproximadamente entre 2686 y 2345 a. C. En su cráneo aparecieron numerosas lesiones asociadas con cáncer y marcas producidas por un instrumento cortante alrededor de algunas de ellas.

La interpretación de estas marcas resulta especialmente interesante, aunque requiere cierta precaución. Una posibilidad es que representen un intento de intervención sobre las lesiones cuando el paciente todavía estaba vivo. De confirmarse esta hipótesis, existiría una evidencia extraordinariamente antigua de un posible procedimiento quirúrgico relacionado con el cáncer. Sin embargo, los investigadores no pueden demostrar con absoluta certeza que las marcas correspondan a una operación realizada con ese propósito. Algunas modificaciones del hueso también podrían relacionarse con procedimientos posteriores a la muerte. Por esa razón, resulta más correcto hablar de una posible intervención que de una cirugía contra el cáncer plenamente demostrada.

Con los médicos griegos apareció otra etapa importante. Hipócrates, quien vivió entre los siglos V y IV a. C., describió diferentes tipos de tumores y utilizó las palabras griegas karkinos y karkinoma, relacionadas con el cangrejo. La comparación surgió por la apariencia de algunos tumores y de los vasos sanguíneos que los rodeaban. Posteriormente, los romanos utilizaron el término latino cancer, que con el paso del tiempo llegó hasta nuestro idioma.

Sin embargo, conocer el nombre de una enfermedad no significaba comprenderla. Hipócrates y otros médicos de la antigüedad intentaron explicar el cáncer mediante la teoría de los humores. Según esta idea, las enfermedades podían aparecer por un desequilibrio de los fluidos del organismo. Más adelante, Galeno relacionó el cáncer con un exceso de bilis negra. Desde la perspectiva actual estas explicaciones son incorrectas, pero en su época representaron un intento por encontrar una causa dentro del funcionamiento del cuerpo.

Los primeros indicios de la investigación del cáncer no deben medirse únicamente por la capacidad de los antiguos para curarlo. Lo importante es que identificaron ciertos patrones. Observaron que algunas masas crecían, provocaban daños importantes y presentaban características diferentes a las de otras enfermedades.
La investigación contra el cáncer tardó muchos siglos en convertirse en una disciplina científica. La anatomía, la microscopía, la patología y, posteriormente, la genética transformaron por completo la manera de entender los tumores. El principio, sin embargo, fue mucho más sencillo: observar una alteración del cuerpo, describirla y buscar una posible forma de combatirla.
Los antiguos médicos egipcios y griegos no fueron oncólogos en el sentido actual, pero forman parte de una historia que comenzó mucho antes de la existencia de la palabra oncología. El cáncer no apareció con la medicina moderna. Lo que surgió mucho después fue nuestra capacidad para comprender qué era realmente.

(Fuentes
American Cancer Society. A Brief History of Cancer. American Cancer Society⁠
National Cancer Institute. History of the National Cancer Institute. National Cancer Institute⁠
SEER Training, National Cancer Institute. Cancer: A Historic Perspective. SEER Training⁠)

BAJA CALIFORNIA SUR, FORTALEZA CONTRA EL CÁNCER Baja California Sur ha construido en los últimos años una infraestructur...
10/08/2026

BAJA CALIFORNIA SUR, FORTALEZA CONTRA EL CÁNCER

Baja California Sur ha construido en los últimos años una infraestructura oncológica que merece ser reconocida. Aunque no cuenta con la misma cantidad de hospitales especializados que Ciudad de México, Nuevo León o Jalisco, el estado tiene en La Paz un Centro Estatal de Oncología capaz de ofrecer tratamientos fundamentales contra diferentes tipos de cáncer.

Uno de sus principales beneficios es que los pacientes pueden recibir atención especializada sin tener que trasladarse inmediatamente a otra entidad. El Centro Estatal de Oncología cuenta con oncología médica, cirugía oncológica, radioterapia, radiología y patología oncológica, además de un tomógrafo simulador y un acelerador lineal. Estas herramientas permiten planificar y administrar tratamientos de radioterapia con precisión, algo fundamental en numerosos tipos de tumores.

La presencia de un acelerador lineal es especialmente importante para Baja California Sur. La ubicación geográfica de este estado de la república mexicana, hace que trasladarse a otra región pueda representar un ahorro en horas de viaje, gastos adicionales y dificultades para mantener la continuidad de algún tratamiento.

Contar con radioterapia disponible en La Paz reduce estas barreras para una parte importante de los pacientes.

Otro punto a favor es la posibilidad de integrar diferentes especialidades. El cáncer requiere un trabajo coordinado: primero es necesario confirmar el diagnóstico mediante estudios de imagen y patología; después se determina si el paciente necesita cirugía, quimioterapia, radioterapia, terapia dirigida u otras alternativas. Cuando estas áreas trabajan de manera conjunta, es posible diseñar tratamientos más adecuados para cada persona.
El estado también ha recurrido a servicios especializados externos cuando necesita estudios que no están disponibles de manera permanente en sus instalaciones. Un ejemplo es la medicina nuclear, cuyos procedimientos pueden realizarse mediante servicios subrogados. Esta estrategia permite ampliar las posibilidades diagnósticas sin que necesariamente sea indispensable crear toda la infraestructura dentro del estado.

La atención no termina con el tratamiento. El seguimiento es una parte esencial de la oncología, porque permite detectar recaídas, controlar efectos secundarios y vigilar la evolución del paciente. Durante 2024, el Centro Estatal de Oncología reportó más de 1,900 pacientes atendidos y más de 7,600 consultas externas, además de pacientes que terminaron su tratamiento y pasaron a vigilancia.

Desde una perspectiva joven dentro de la oncología, también considero fundamental el papel de la información. Prevenir, reconocer señales de alarma y acudir a una consulta cuando existe una sospecha puede cambiar por completo el pronóstico de una enfermedad. En este punto, organizaciones como ONCOTECH pueden contribuir mediante la divulgación de información médica clara y accesible.

La educación en salud ayuda a que las personas conozcan los factores de riesgo y comprendan por qué la detección temprana es tan importante.

Baja California Sur todavía enfrenta retos (¿quién no?) . Los casos que requieren procedimientos muy especializados, estudios específicos , ensayos clínicos o tratamientos disponibles únicamente en grandes centros de referencia, pueden necesitar ser enviados a otras ciudades. Instituciones como el Instituto Nacional de Cancerología, en Ciudad de México, cuentan con infraestructura y áreas de investigación que no pueden concentrarse en todos los estados. Entre ellas se encuentran herramientas relacionadas con la genómica y la medicina de precisión. Secretaría de Salud.⁠
Así pues, el objetivo no necesariamente debe ser que Baja California Sur tenga absolutamente todos los servicios disponibles en el país. Lo más importante es fortalecer su capacidad local y contar con mecanismos eficientes para enviar a los pacientes que lo necesiten a centros de mayor especialización.

La principal virtud oncológica de Baja California Sur es precisamente esa: acercar atención especializada a una población que, por su ubicación geográfica, enfrenta mayores dificultades para desplazarse. Tener cirugía oncológica, oncología médica, radioterapia, diagnóstico por imagen y patología en La Paz representa una ventaja real para los pacientes.
El futuro de la atención contra el cáncer en el estado debe enfocarse en mantener y ampliar esta infraestructura, mejorar la detección temprana, incorporar nuevas herramientas de diagnóstico y tratamiento y fortalecer la colaboración con centros nacionales de referencia.

Para un paciente con cáncer, disponer de atención especializada cerca de casa no es un detalle menor: puede significar menos gastos, menos traslados y, sobre todo, una mayor posibilidad de mantener su tratamiento de manera oportuna.

(Fuentes: Gobierno del Estado de Baja California Sur. Centro Estatal de Oncología de BCS brindó atención oportuna a más de 250 casos de cáncer. Consultar fuente oficial⁠
Gobierno del Estado de Baja California Sur. Con apoyo federal fortalecerán abasto y distribución de medicamentos en unidades estatales de salud en BCS. Consultar fuente oficial⁠
Secretaría de Salud / Instituto Nacional de Cancerología. INCan fortalece la medicina de precisión con avances en genotipificación oncológica. Consultar fuente oficial)

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