Psicóloga Lizbeth Serrano

Psicóloga Lizbeth Serrano Psicóloga ���

15/05/2026

Trastorno de Déficit de Atención TDH ( español) o ADHD ( inglés) según el DSM -V

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad, conocido como TDH, no es simplemente “ser inquieto” o “estar distraído”. Es una condición del neurodesarrollo que influye en la manera en que el cerebro organiza la atención, regula los impulsos y maneja el nivel de actividad física y mental. Las personas con TDH suelen experimentar una mente que cambia rápidamente de estímulo que no tienen propósito para una conducta acorde a la edad del menor, es como si el cerebro estuviera constantemente buscando algo nuevo que hacer porque todo me aburre, menos el teléfono.

En muchos casos, concentrarse en tareas rutinarias puede resultar fastidioso, mientras que actividades altamente interesantes pueden absorber toda su atención por completo. También pueden presentarse dificultades para esperar turnos, no poder controlar respuestas impulsivas, organizar tareas o mantener la calma en situaciones que requieren quietud y paciencia. No se trata de falta de inteligencia, interés o disciplina, sino de una forma distinta en que el cerebro procesa la información y regula sus funciones ejecutivas.

El TDH puede manifestarse de maneras diferentes en cada niño. Algunos presentan hiperactividad evidente, otros muestran principalmente distracción y olvidos, y algunos combinan ambas características. Además, sus efectos no solo aparecen en la escuela, esto se ve en el hogar, la iglesia, el parque, el centro comercial entre otros. Comprender el TDH desde una perspectiva neurobiológica permite sustituir el juicio por empatía y desarrollar estrategias de apoyo más efectivas y humanas en la escuela y hogar.

El TDH hiperactivo e impulsivo. En este perfil, la dificultad principal no es tanto la distracción, sino la necesidad constante de movimiento y la rapidez con la que surgen las respuestas o las acciones. Son personas que sienten el impulso de hablar, levantarse, interrumpir o actuar antes de pensar completamente en las consecuencias. En los niños, puede verse como esa necesidad de correr, brincar, tocar todo o moverse incluso en momentos donde se espera tranquilidad. Les cuesta permanecer sentados por mucho tiempo y suelen parecer “impulsados por un motor”.

La impulsividad también puede afectar las relaciones y la toma de decisiones. Algunas personas responden antes de escuchar toda la pregunta, interrumpen conversaciones sin intención de ser irrespetuosos o toman decisiones rápidas sin medir completamente los riesgos y tocan la cara de la persona para que avancen le hagan caso, son lideres, no le gusta hacer fila y no le gusta perder. Desde afuera, esto puede interpretarse erróneamente como mala conducta, rebeldía o falta de autocontrol. Sin embargo, detrás de esas conductas existe un cerebro que tiene dificultades para frenar, regular y esperar.

El otros ADHD ( inglés)combinado es el más frecuente y reúne características tanto de la inatención como de la hiperactividad e impulsividad. En estas personas, la mente puede distraerse con facilidad mientras el cuerpo y las emociones parecen mantenerse en constante movimiento. Es una combinación compleja donde coexisten la dificultad para sostener la atención, los olvidos frecuentes y la impulsividad en las acciones o respuestas.

Un niño con este perfil puede comenzar una tarea con entusiasmo, pero abandonarla rápidamente porque algo más captó su atención. Mientras tanto, también puede levantarse constantemente de su asiento, hablar fuera de turno o actuar sin pensar, no terminar trabajos de clase, comenzar tres cosas y no terminar ninguna. En los adultos, esto puede reflejarse en problemas para organizar responsabilidades, terminar proyectos, manejar el tiempo o controlar impulsos emocionales y financieros.

Muchas veces, quienes viven con el subtipo combinado son malinterpretados. Se les puede llamar “desorganizados”, “intensos”, “problemáticos” o “irresponsables”, cuando en realidad enfrentan una dificultad neurológica genuina relacionada con las funciones ejecutivas del cerebro. Comprender este subtipo de ADHD (inglés) implica reconocer que no es una cuestión de voluntad, sino de regulación. Y cuando existe apoyo adecuado, estrategias estructuradas y comprensión del entorno, las personas con TDH pueden desarrollar enormes fortalezas, creatividad, sensibilidad y capacidad de adaptación.

La explicación del profesor, el ruido del salón, el movimiento de un compañero, una preocupación personal y una idea repentina pueden sonar todas al mismo tiempo. No es que la persona no quiera escuchar; es que su cerebro tiene dificultad para filtrar qué estímulo debe quedar al frente y cuáles deben pasar al fondo.

Comprender esto cambia la mirada. El TDH no debe entenderse como vagancia, desobediencia o falta de esfuerzo. Debe entenderse como una condición que requiere estructura, paciencia, estrategias claras y acompañamiento. Cuando dejamos de etiquetar a la persona y comenzamos a entender cómo funciona su cerebro, abrimos la puerta a una intervención más justa, más efectiva, más humana y ayudamos el futuro de Puerto Rico y tu hijo/a a una vida adulta autónoma y funcional.

Existen tres tipos principales de trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDH), y cada uno presenta características distintas en la manera en que la persona piensa, se comporta y regula su atención y energía.

Trastorno del Déficit de Atención de Prestación predominante inatento
Este tipo se caracteriza principalmente por dificultades para mantener la atención. La persona puede distraerse fácilmente, olvidar instrucciones, perder objetos importantes o tener problemas para organizar tareas. Muchas veces parecen “estar en las nubes” o desconectarse mentalmente durante conversaciones o actividades largas. No suele haber mucha hiperactividad visible, por lo que en ocasiones pasa desapercibido.
Trastorno del Déficit de Atención de Prestación predominante hiperactivo-impulsivo
Aquí predominan la inquietud física y la impulsividad. La persona puede hablar excesivamente, interrumpir conversaciones, actuar sin pensar o tener dificultad para permanecer quieta. En niños suele observarse movimiento constante, mientras que en adolescentes y adultos puede sentirse más como una inquietud interna o necesidad permanente de actividad.
Trastorno del Déficit de Atención de Prestación tipo combinado
Es el tipo más frecuente. Combina síntomas de inatención con hiperactividad e impulsividad. La persona puede tener problemas para concentrarse y organizarse, mientras también presenta inquietud, interrupciones frecuentes o dificultad para controlar impulsos. Este es el perfil que muchas personas asocian culturalmente con el TDH porque reúne tanto los síntomas visibles como los menos evidentes.
El TDH puede manifestarse de forma diferente en cada persona y cambiar con la edad, el entorno y el nivel de apoyo recibido. El psicólogo/a debe clasificarlo en leve, moderado o severo. Según el DSM-V el diagnostico de TDH se diagnostica luego de los cinco años, pero muchos profesionales lo diagnostican antes y no esta mal.

Espero que sea de ayuda, lo escribo con mucho cariño y amor. Favor regáleme un like y dale seguir a mi página lleguemos de forma orgánica para ayudar a miles de familias. Es importante tu comentario. Compártelo !

13/05/2026

Hoy les quiero contar algo que me dejó pensando muchísimo.

Como muchos saben, soy directora de un colegio especializado en neurodiversidad. La mayoría de nuestros alumnos son niños autistas, con síndrome de Down, discapacidad intelectual y otras condiciones del neurodesarrollo. Trabajamos actualmente en educación inicial y kínder, y estamos por abrir primaria.

Y hoy me pasó algo que, honestamente, me hizo reflexionar sobre cómo seguimos viendo la inclusión en muchas escuelas.

Hace tiempo llegaron conmigo unos papás porque están interesados en inscribir a su pequeño en nuestro colegio. Durante el proceso, una persona que trabajó en un colegio cercano al mío me dijo algo así como:
“Ten cuidado con esos papás… son muy difíciles.”

Escuché, asentí y seguí con mi día.

Pero más tarde me llamó la directora de otro colegio y me dijo exactamente lo mismo:
“Ten cuidado con esos papás porque son muy exigentes.”

Ahí fue cuando me llamó la atención que dos personas distintas usaran prácticamente las mismas palabras. Entonces empecé a preguntar:
¿qué fue lo que hicieron esos papás para ser catalogados así?

Y la respuesta fue interesante.

Resulta que esos papás pedían adaptaciones curriculares.
Pedían acompañamiento.
Pedían estrategias.
Pedían ajustes razonables.
Pedían comunicación constante.
Pedían comprensión hacia la neurodiversidad de su hijo.

Es decir… pedían lo básico.

Pero como son papás preparados, profesionales y además relacionados con el área de la salud, conocen los derechos de su hijo y saben perfectamente qué necesita un niño neurodivergente dentro de un entorno escolar.

Y entonces me quedé pensando…

¿De verdad son papás exagerados?
¿O seguimos siendo una sociedad —e incluso un sistema educativo— que todavía no comprende realmente la neurodiversidad?

Porque pareciera que cuando un papá exige inclusión real, automáticamente se convierte en “el problemático”.
El “difícil”.
El “escandaloso”.

Y peor aún… pareciera que entre colegios nos advertimos:
“Ten cuidado con esa familia.”

Eso me hizo muchísimo ruido.

Porque curiosamente, también tengo una mamá en mi escuela que anteriormente demandó a otro colegio… y conmigo jamás ha existido un problema.

Entonces quizá la pregunta no siempre debería ser:
“¿Qué tienen de difíciles esos papás?”

Sino:
“¿Qué tan real era la inclusión que ofrecía esa escuela?”

Porque seamos honestos:
muchos colegios usan palabras como inclusión, neurodiversidad o educación personalizada como estrategia de marketing… hasta que llega un niño que verdaderamente necesita adaptaciones reales.

Ahí es donde la inclusión deja de verse bonita en el folleto y empieza a requerir preparación, empatía, capacitación, inversión y compromiso verdadero.

Y no… exigir derechos no convierte a una familia en conflictiva.

A veces simplemente convierte en evidente todo lo que como sistema educativo todavía nos falta aprender.

Hola! Me ayudan con un like a la foto de mi hija en mi comentario Lizbeth Serrano  https://m.facebook.com/story.php?stor...
02/05/2026

Hola! Me ayudan con un like a la foto de mi hija en mi comentario Lizbeth Serrano
https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=1277438627916369&id=100069507323439

Porque Ayer se la ganaron 🏆 Les traemos una Dinámica Diferente 😁👋✨

Participa para ganar un Combo Kids Completo para ese niño que tanto quieres 🤞

1-Sube una foto de Tu niño 📽️
2-Etiqueta gente para que reaccione a tu foto 👍
3-La Foto con más Reacciones gana el combo🏆

Tienes hasta el Día Domingo 3 de mayo participar 👶👋 el mismo domingo haremos la dinámica y premiaremos a la foto con más reacciones 👍 Ojo los bebés de 300 meses no cuentan 👀 mucha suerte para todos 🍀

“No es que no quiere… es que en ese momento no puede.”Cuando cambias esa mirada, cambias la forma de intervenir.
23/04/2026

“No es que no quiere… es que en ese momento no puede.”
Cuando cambias esa mirada, cambias la forma de intervenir.

14/04/2026

Un niño hizo su lista de invitados… y también pensó en el perrito del vecino.

No todos los días un perrito recibe una invitación para una fiesta. Pero Charli no era cualquier vecino para ese niño. Siempre que podía, se acercaba a saludarlo, a jugar con él y a regalarle un ratito de cariño de esos que parecen pequeños… pero que terminan dejando huella.

Por eso, cuando llegó su cumpleaños, pensó en alguien que para muchos tal vez habría pasado desapercibido, pero que para él ya era parte de sus días: Charli.

Sus papás se sorprendieron al verlo tan decidido en invitar al perrito del vecino, y los dueños de Charli se quedaron aún más conmovidos cuando vieron que la invitación sí era para él. No era una broma, no era un detalle cualquiera. Era el corazón de un niño recordándole a todos que el cariño verdadero no siempre entiende de especies, solo de afecto.

Y como si supiera que aquel momento era especial, Charli parecía feliz. Le pusieron sus globos, su detallito para llevar y esa carita de emoción que enternece a cualquiera. Tal vez no podía leer la carta, pero sí podía sentir algo importante: que alguien pensó en él con amor.

A veces los gestos más bonitos no son los más grandes, sino los más sinceros. Y este niño, sin darse cuenta, dejó una lección que vale oro: cuando uno quiere de verdad, incluye, recuerda y hace sentir importante incluso a quien no puede decirlo con palabras.

🧠 ¿Por qué a los niños con TDAH les cuesta tanto controlar sus emociones? 🌪️Si eres mamá, papá o docente de un peque con...
14/04/2026

🧠 ¿Por qué a los niños con TDAH les cuesta tanto controlar sus emociones? 🌪️

Si eres mamá, papá o docente de un peque con TDAH, seguro has notado que sus reacciones suelen ser "todo o nada". El enojo se siente como un volcán, la tristeza como un diluvio y la alegría como un terremoto.

¿Es falta de disciplina? ¡No! Es neurobiología. 🧬

Aquí te explico brevemente qué pasa en su cabecita:

1. El "Freno" no funciona igual 🛑

En el cerebro con TDAH, la corteza prefrontal (encargada de planear y frenar impulsos) tarda un poco más en activarse. Cuando surge una emoción fuerte, el niño actúa antes de que su cerebro pueda procesar las consecuencias.

2. Desregulación Emocional 🎢

No es solo falta de atención. El TDAH afecta la capacidad de "bajarle el volumen" a las emociones. Si algo les molesta, lo sienten con una intensidad 10 veces mayor que el resto. No es que quieran llorar o gritar, es que su sistema nervioso está saturado.

3. Cero filtro entre el sentimiento y la acción ⚡

• Impulsividad: El sentimiento se convierte en acción de inmediato.

• Frustración: Como les cuesta más organizar tareas, se agotan mentalmente rápido, lo que detona el enojo o el llanto por "cosas pequeñas".

❤️ ¿Cómo podemos ayudarles?

• Valida, no juzgues: En lugar de "no es para tanto", intenta un "veo que estás muy enojado, estoy aquí contigo".

• Anticipa: Avisa los cambios de actividad con tiempo para evitar choques de frustración.

• Sé su "freno" externo: Mantener la calma nosotros es el primer paso para que ellos aprendan a regularse. ¡Eres su guía, no su juez!

El TDAH no es una excusa, es una explicación. Con paciencia y estrategias correctas, ellos pueden aprender a navegar sus tormentas emocionales. 🌈✨

05/04/2026

Mi hijo trajo a casa a un compañero de clase que olía a humo rancio y había usado la misma sudadera descolorida cuatro días seguidos.
Mi hijo, Leo, tiene nueve años. Una tarde de martes llegó a casa y me preguntó: “Mamá, ¿puede venir Julian? Dice que en su casa no hay Wi-Fi y tenemos que entregar ese gran proyecto de estudios sociales mañana”.
Julian llegó aproximadamente una hora después. Era un niño delgado, con el cabello enredado y zapatillas que apenas se sostenían con tiras de cinta adhesiva plateada. Cuando extendí la mano para tomar su chaqueta, se estremeció.
—¿Tienes hambre, Julian? —le pregunté.
Él asintió. Eso fue todo. Se comió tres sándwiches de queso a la plancha sin levantar nunca la vista del plato.
Mientras los niños trabajaban en el proyecto, noté que Julian no tenía mochila. Sus papeles de la escuela estaban metidos en una bolsa de plástico de supermercado. Su hoja de ejercicios estaba llena de errores, pero el papel estaba arrugado y gastado de tanto borrarlo y corregirlo. Estaba esforzándose muchísimo.
—Julian, ¿quieres que revise tus respuestas? —le pregunté con suavidad.
—Mi papá suele ayudarme —dijo en voz baja, mirando la mesa—. Pero últimamente está… ocupado.
La forma en que dijo “ocupado” me apretó el pecho.
Más tarde, Leo me susurró en la cocina: “El papá de Julian está muy enfermo, mamá. Casi no sale de su habitación. Y su mamá se fue hace mucho tiempo”.
Las señales de alerta
Julian empezó a venir todos los días después de la escuela. Siempre tenía hambre. Siempre era educado. Nunca pedía nada, pero la forma en que miraba nuestra despensa la hacía parecer un tesoro.
Una noche, las 8:00 p.m. llegaron y pasaron, y Julian no se movió para irse. Se sentó rígido en el borde del sofá, mirando la televisión.
—Julian —le pregunté con ternura—, ¿tu papá se va a preocupar por ti?
—Está descansando —susurró—. Ahora descansa casi todo el tiempo.
Todos mis instintos empezaron a gritar.
Esa noche lo llevé a casa. El complejo de apartamentos estaba oscuro y su unidad estaba helada. Su padre, Ray, abrió la puerta. Estaba dolorosamente delgado y su tos era tan fuerte que parecía que lo estaba desgarrando por dentro.
—Perdón —dijo Ray con voz ronca—. Trabajo en turnos nocturnos. Duermo durante el día. Julian conoce la rutina.
Estaba mintiendo. No había trabajo. Simplemente estaba demasiado enfermo para ser padre.
No llamé a las autoridades. En cambio, empecé a aparecer.
Llevaba cena porque “por accidente había hecho de más”.
Me ofrecía a llevar a Julian a la escuela porque “de todos modos íbamos para allá”.
Le compré botas nuevas a Leo y “por error” compré un segundo par en la talla equivocada.
—¿Crees que Julian podría usarlas? —pregunté.
La habitación de sobra
Un sábado por la tarde, Ray finalmente se derrumbó.
—Cáncer de pulmón en etapa cuatro —susurró, apoyándose en el marco de la puerta—. Sin seguro. Perdí mi trabajo hace meses. Solo intento mantener las luces encendidas hasta… hasta que ya no pueda más. Entonces él entrará al sistema.
—¿Y si no tuviera que hacerlo? —pregunté.
Mi esposo y yo no somos ricos. Vivimos de sueldo en sueldo como la mayoría de las familias. Pero teníamos una habitación de sobra.
Ray se mudó dos meses después. Instalamos una cama de hospicio en la sala de abajo. Julian se mudó a lo que antes era mi cuarto de costura en el piso de arriba. No es una adopción legal. No es un acogimiento temporal oficial del estado.
Es simplemente lo que haces cuando alguien se está cayendo y estás lo suficientemente cerca para atraparlo.
A Ray no le queda mucho tiempo. Pasa las tardes viendo a Julian y a Leo jugar videojuegos desde su cama, con lágrimas recorriendo sus mejillas hundidas.
—Finalmente está siendo un niño otra vez —susurra Ray—. Pensé que le había quitado eso.
La semana pasada, Julian me llamó “Mamá” por accidente mientras pedía un vaso de agua. Su cara se puso roja como un tomate.
—Perdón, quise decir…
—Está bien, cariño —le dije, atrayéndolo en un abrazo rápido.
Ray lo vio desde la puerta. Esa misma noche, me apretó la mano.
—Gracias —articuló en silencio—. Gracias por dejarme quedarme el tiempo suficiente para saber que él estará bien.
La lección
No sé cómo serán las batallas legales cuando Ray fallezca. No sé cómo vamos a poder mantener a dos adolescentes dentro de unos años.
Lo que sí sé es esto: en este momento, hay dos niños haciendo la tarea en mi mesa de la cocina. Uno de ellos finalmente tiene zapatos que no necesitan cinta adhesiva.
A veces salvar una vida no requiere capa ni un gran gesto. A veces es un sándwich extra. Un par de botas. Una habitación de sobra.
Presta atención al niño de la clase de tu hijo que usa la misma ropa todos los días. Al que se queda hasta tarde. Al que siempre tiene hambre.
No tienes que ser perfecto para ayudar. Solo tienes que notar.
Y tal vez, solo una vez, prepares un sándwich extra.

Todos miraban la escena… pero solo un perrito sintió el dolor.En medio del viacrucis, un perrito callejero, sin entender...
04/04/2026

Todos miraban la escena… pero solo un perrito sintió el dolor.

En medio del viacrucis, un perrito callejero, sin entender que todo era una representación, reaccionó al ver al actor que interpretaba a Jesús siendo golpeado por los soldados romanos. En su desesperación, incluso se lanzó hacia uno de los guardias y le mordió la capa, como si intentara detener lo que estaba pasando.

Luego, al ver a Jesús en el suelo, agotado y herido, se acercó de inmediato y permaneció a su lado, como queriendo consolarlo y hacerle sentir que no estaba solo.

A veces, los animales nos recuerdan lo que muchos humanos olvidan: sentir el dolor ajeno y reaccionar con compasión. Ese día, un perrito sin palabras no solo interrumpió una escena, también dejó una lección de amor, empatía y nobleza que conmovió a miles.

Tipos de TDAH
04/04/2026

Tipos de TDAH

04/04/2026

Dirección

Los Mochis

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Psicóloga Lizbeth Serrano publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto La Empresa

Enviar un mensaje a Psicóloga Lizbeth Serrano:

Compartir

Categoría