22/05/2026
Hoy me voy a desahogar con ustedes...
Me pasó una de esas situaciones que explican perfectamente por qué tantos médicos terminan agotados emocionalmente dentro del sistema público, incluso cuando siguen amando profundamente la medicina. 🩺
Valoré a una paciente que claramente necesitaba ingreso hospitalario. Se hizo la valoración, se habló con quien correspondía, se intentó mover el proceso como tantas veces hacemos dentro de hospitales saturados donde todos los días faltan camas, espacios y recursos. Pero al final no quisieron ingresarla a urgencias. Y aunque mucha gente no lo sabe, en un hospital público uno no tiene el poder real de decidir quién entra y quién no, aunque seas el especialista tratante y aunque estés convencido de que el paciente necesita quedarse.
Pero cuando la familia recibió la noticia, toda esa frustración terminó cayendo sobre mí.
Subieron a reclamarme enfrente de otros pacientes, diciéndome que si no iba a hacer nada por “mi paciente”, como si yo hubiera sido quien decidió dejarla afuera. Y creo que una de las cosas más desgastantes de ejercer medicina es precisamente eso: que muchas veces por intentar ayudar, involucrarte y mover más de lo que incluso te corresponde, terminas peor. Porque si uno simplemente valorara, escribiera una nota fría y se desentendiera emocionalmente, probablemente sufriría menos. Pero muchos no sabemos trabajar así. 😞
La gente alcanza a ver cinco minutos de una situación, pero no todo lo que ocurre detrás. No ven las veces que uno insiste, las llamadas, las discusiones internas, el intentar conseguir estudios, el buscar espacios donde ya no hay espacios, el quedarse pensando en el paciente incluso después de salir del hospital. Y aun así, cuando el sistema falla, el rostro que tienen enfrente sigue siendo el médico.
Y sí duele. No por orgullo. Duele porque llega un punto donde uno empieza a sentirse culpable de problemas que también lo rebasan a uno. A veces pareciera que el médico tiene que cargar simultáneamente con la enfermedad, con las limitaciones del hospital, con la frustración de la familia y todavía demostrar calma absoluta mientras lo señalan públicamente. 🏥
Y quizá por eso últimamente me ha costado mucho trabajo decidir permanecer dentro del hospital público, a pesar de que genuinamente le tengo cariño a mi institución y todavía tengo muchas ganas de seguir construyendo cosas ahí. Gracias a Dios tengo mucho trabajo fuera del hospital y podría limitarme únicamente a mi práctica privada, ver pacientes en consulta externa, trabajar más cómodo y probablemente vivir con mucho menos desgaste emocional. Pero una parte de mí sigue creyendo en intentar mejorar cosas dentro del sistema público, aunque a veces sea desesperante. ⚖️
Lo que muchas veces no se ve es que detrás de los pacientes que atendemos también hay médicos tratando de empujar procesos, abrir clínicas, mejorar accesos, conseguir terapias nuevas, organizar formas de trabajo, pelear por estudios, crear protocolos y mover poco a poco estructuras enormes que llevan años funcionando mal. 📚💉🔬
Pero llega un punto donde uno entiende algo muy duro: un médico solo realmente no puede contra todo un sistema. 💔