03/08/2025
Aquella mañana, como tantas otras, se escuchaban los gritos de un padre apresurando a su hijo:
—¡Levántate! Lávate la cara, los dientes, péinate… ponte la camisa.
—Pero apúrate, tienes que ir a la escuela.
—¿Sabes qué? Ya no hay tiempo para desayunar, toma el jugo en el camino… ¡y no lo vayas a tirar!
—¿Qué te dije? ¡Ya te manchaste la camisa! Me tienes cansado… nunca haces nada bien.
El niño guardaba silencio. Sabía que cualquier palabra podía empeorar las cosas. En la escuela, la maestra lo regañaba seguido porque se distraía… y él solo pensaba por qué no podía ser feliz como los demás niños.
Esa tarde, al llegar a casa, se atrevió a hablar:
—Hoy la maestra me preguntó en qué trabajas y no supe qué decir.
—Entreno perros —respondió el padre.
El niño preguntó con curiosidad:
—¿Y para qué los entrenas?
—Les enseño a ser obedientes, a sentarse, quedarse quietos, saltar obstáculos, cuidar la casa y proteger a las personas. Algunos ayudan a la policía, otros a los bomberos, otros rescatan vidas… incluso entreno perros que guían a personas ciegas.
—¿Y les pagan por hacer todo eso?
—No —respondió—. Pero reciben amor, cuidado y atención.
—¿Y cómo los entrenas?
—Es sencillo: les pongo una cadenita, los s**o a pasear, camino con ellos, les hablo… y poco a poco aprenden. Cuando se equivocan, los corrijo con firmeza, pero sin lastimarlos, y luego los acaricio para que sepan que no estoy enojado. Se necesita paciencia.
El niño, con los ojos brillando, levantó su carita y dijo:
—¡Ponme la cadenita!. Yo también quiero salir contigo, aprender cosas, que me corrijas si lo hago mal y después me acaricies para saber que no estás enojado conmigo. A cambio, seré obediente, cuidaré la casa, ayudaré a las personas… y si un día no puedes ver, yo seré tus ojos. Solo tenme paciencia.
El padre lo abrazó con fuerza, sintiendo que algo se rompía y al mismo tiempo se unía en su corazón: una cadenita invisible de amor, paciencia y comprensión lo enlazaba con su hijo.
El niño sonrió y susurró:
—Gracias, papá.
Ojalá todo lo bueno, amable y cariñoso que podemos ser… lo seamos primero con los nuestros: hijos, pareja, padres, hermanos, amigos. Que el amor se note dondequiera que vayamos.
–Susana Rangel 🔗☕️✍️💬