10/01/2024
El circuito emocional
¿Qué controla nuestro apetito?
Tendríamos que empezar definiendo la palabra apetito, la cual no es igual al hambre.
El Hambre es un proceso fisiológico involuntario que aparece cuando el cuerpo necesita energía y se representa en el cuerpo con movimientos, rugidos o hasta dolor en el estómago.
Por otro lado, el apetito es meramente un proceso psicológico caracterizado por el “deseo” selectivo de ciertos alimentos y este se encuentra influenciado por factores como:
- Sensoriales: Olfato, Vista, Tacto, Gusto.
- Emocionales: Tristeza, Enojo, Alegría, Miedo.
- Psicológicos: Depresión, Ansiedad, Estrés.
- Fisiológicos: Desequilibrio de hormonas o enfermedad
- Medicamentoso: efectos secundarios de algunas medicinas
- Ambientales/sociales: Entorno, estándar de belleza, creencias o sociedad.
Se ha tratado de estudiar porque las personas que presentan un Trastorno Emocional (Ansiedad o Depresión) tienen cambios en su conducta alimentaria, aumentando o disminuyendo su hambre y apetito.
En una zona de nuestro cerebro llamada Hipotálamo se encuentran los centros que controlan nuestra hambre; dentro de estos centros existen muchos receptores para nuestras hormonas y neurotransmisores que modulan nuestra conducta alimentaria (hambre-apetito-saciedad).
Uno de los neurotransmisores que interviene en este proceso es la serotonina, la cual se encuentra desequilibrada (en la mayoría de los casos) en la ansiedad y/o depresión, por lo que este desequilibrio podría interrumpir el proceso normal de alimentación y apetito.
La serotonina se forma en nuestro cuerpo a partir del triptófano, un aminoácido que nuestro cuerpo no lo puede producir, por lo que se debe obtener de la alimentación.
A continuación, les dejamos algunos alimentos ricos en triptófano, que podrían ayudar a regular nuestros niveles de serotonina:
- Cereales: pasta, arroz y avena (preferentemente integral)
- Lácteos: leche, yogurt y quesos.
- Carnes: pollo, pavo, res, cerdo y cordero.
- Alimentos del mar: pescado, atún y salmón
- Huevo entero
- Plátano
- Frutos secos: cacahuate, nuez, almendra, pistache, avellanas.
- Aguacate
- Leguminosas: frijol, lenteja, garbanzo, soya.
- Chocolate negro
Ojo: Si estamos pasando por un trastorno emocional-psicológico, la alimentación sana es algo básico que todos deberíamos tener, sin embargo, en algunos casos tendrá que ser acompañada de medicamentos que complementarían el tratamiento para poder sentirnos mejor, ninguno suple al otro.
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