15/05/2026
Muchas personas pueden pensar que el HÍGADO GRASO o ESTEATOSIS HEPÁTICA se debe al consumo de alimentos altos en grasa sin embargo, la realidad es otra.
Anteriormente se conocía como HIGADO GRASO NO ALCOHÓLICO pero su nombre cambió por uno más largo que enfatiza su relación con el METABOLISMO, particularmente del AZÚCAR.
Nuestro cuerpo tiene la capacidad de procesar y utilizar el azúcar como fuente de energía principal pero, cuando recibe altas cantidades, el HÍGADO la transforma y ALMACENA en forma de tejido adiposo, es decir, tejido graso, acumulándose en las famosas "lonjas y gorditos".
Este trabajo de transformar el AZÚCAR en grasa, permite que ésta se acumule en el interior de las células del hígado, como el cochambre en una sartén, olla o estufa.
Utilizando esa imagen como referencia, ¿sabes lo difícil que es quitar el cochambre después de varias semanas o meses?
Pues exactamente eso ocurre con el hígado, esa grasa se acumula gradualmente ocasionando el HIGADO GRASO.
Con el paso del tiempo, sin cambiar nuestros hábitos, provocaremos que esté proceso se repita hasta que las células fallen, posteriormente mueran y finalmente cicatricen.
Este es el primer paso para la fibrosis (cicatrización) y eventual CIRROSIS HEPÁTICA.
Quizá nadie te lo había explicado así y es importante entender que en la actualidad, el EXCESO DE AZÚCARES es el principal motivo para la aparición del HIGADO GRASO.
Evidentemente, ciertos refrescos son un factor IMPORTANTÍSIMO para esta situación y, cambiarlos por jugos (aunque sean naturales) NO ES MUY DIFERENTE.
Nuestros hábitos y rutinas son importantes en el desarrollo de enfermedades metabólicas como la diabetes o la hipertensión y, si tienes hijos, vale la pena preguntarse:
¿Qué hábitos tienes que sabes que te hacen daño? y ¿cuáles hábitos estás enseñándole a tu(s) niñ@s?
Te lo dejo para tu reflexión.