28/02/2026
🌙 El domingo mientras veía a las mamás colocar las coronas sobre la cabeza de sus hijas, sentí bonito.
Pensé en mí.
En la niña que fui.
En lo poco que entendía mi cuerpo cuando empezó a cambiar.
Y también pensé en la mamá que hoy soy.
He acompañado a mis hijos en tantos procesos… en escenarios, en cambios de ciudad, en sueños grandes.
Y confirmé algo:
acompañar también es esto.
Sentarse en el piso, mirar a los ojos y hablar del cuerpo sin miedo.
Vi niñas tranquilas, curiosas, seguras.
Vi mamás respirando antes de leer sus cartas.
Vi manos tejer flores para colocar una corona de amor.
Sembramos una semilla 🌱
Y mientras lo hacíamos, entendí que no solo estábamos hablando de menstruación.
Estábamos hablando de confianza.
De respeto por los tiempos.
De no apurar los procesos.
Escuché bendiciones que decían:
“Estoy contigo.”
Y pensé… qué diferente sería nuestra historia si muchas hubiéramos escuchado eso.
No solo honramos la primera luna de las niñas.
También transformamos la manera en que miramos nuestro propio cuerpo.
Gracias por confiar en este espacio.
Gracias por permitir que acompañar se vea así: con amor, consciencia y presencia real.