01/05/2026
No era su dieta… era lo que NO estaba dispuesto a comer ❌🍽️
Hoy quiero contarte el proceso de un paciente que llegó a consulta cansado de no ver cambios…
Bajaba apenas 200 gramos o se mantenía en el mismo peso, a pesar de “intentarlo”.
En consulta descubrimos algo clave:
No era falta de disciplina… era su paladar.
No le gustaban muchísimos alimentos: caldos, sopa de fideo, lentejas, frijoles, garbanzos, verduras como calabaza, chayote, espinacas, acelgas, nopales, coliflor, champiñones, frutas como pera, pasas, carbohidratos como el elote, semillas de ajonjoli, pepitas de calabaza, cacahuates, además de que tenía algunas restricciones, como alergia al puerco, lo que hacía aún más limitada su alimentación. 🚫
¿El problema?
Estaba acostumbrado a comer siempre lo mismo y, sin darse cuenta, consumía muchos productos procesados con azúcares añadidos (aunque él pensaba que no le gustaba lo dulce).
Su paladar estaba adaptado a sabores intensos, dulces y procesados.
Y aquí viene lo importante:
👉 No es que los alimentos “sepan feo”
👉 Es el paladar el que necesita reeducarse
Trabajamos poco a poco en introducir nuevos alimentos, sin presión, respetando su proceso… y cambiando hábitos.
¿El resultado?
✔️ Bajó de peso y grasa corporal
✔️ Aumentó masa muscular
✔️ Mejoró su relación con la comida
✔️ Y lo más importante: ahora le gustan alimentos que antes rechazaba 👏
Hoy tiene una alimentación mucho más variada y un progreso real.
Comparto esto porque muchas veces culpamos a la dieta, al metabolismo o incluso a los alimentos…
Pero pocas veces hacemos una pausa para preguntarnos:
¿Qué estoy comiendo realmente? ¿Y por qué?
Tu resultado no solo depende de “qué comes”…
Sino de los hábitos que has construido. 💛