27/09/2026
Esta vertiente ceremonial concibe el paso por el inframundo no como una geografía abstracta o un castigo posterior a la muerte, sino como un proceso vivo de transformación de la conciencia humana.
El Uey Mikailjuitl como transito interior, es la gran veintena que honra a los antepasados.
A través del encendido ritual de veladoras, un fuego central y 4 mas dirijidos a cada rumbo, en donde se nombrar a cada difunto por su nombre, honrando su memoria activa, tejiendo un puente directo entre el recuerdo terrenal y la dimensión espiritual de las ánimas.
A diferencia de la noción Judeocristiana europea de los infiernos —popularizada estructuralmente por obras como La divina comedia de Dante Alighieri, donde el inframundo se percibe como una escala punitiva y de castigo externo tras la muerte—, la cosmovisión mesoamericana entiende los nueve niveles del Mictlán como estados de existencia que se respiran, se habitan y se transitan en la vida presente.
Las pruebas del Mictlán son procesos de desprendimiento, purificación y confrontación interna que cada ser humano experimenta en su cotidianidad.
La Danza de los 9 Niveles a través de las 52 flores o danzas, es la representación de estos nueve estratos a lo largo de la noche que constituye un viaje vivencial de transformación. Al sostener el esfuerzo físico a través de las 52 danzas —número sagrado del Xiuhmolpilli o amarre de años— se cruza la noche simbólica del ser para renacer con la luz del amanecer, ofreciendo ese aliento y movimiento a la memoria de los difuntos.
Casa Matzatl
Universidad Intercultural del Estado de México
San Felipe del Progreso
Calpulli
Calpulli