Psicologa Eve Hawley

Psicologa Eve Hawley terapias Psicológicas y Tanatología

💙 OHANA significa familia… pero también significa neurociencia afectiva.En Lilo y Stitch, no solo vemos una historia de ...
16/06/2025

💙 OHANA significa familia… pero también significa neurociencia afectiva.
En Lilo y Stitch, no solo vemos una historia de ciencia ficción y ternura. Vemos una metáfora emocional sobre lo que ocurre cuando un niño herido encuentra un vínculo seguro.

🧪 Stitch fue creado para destruir. No conoce el afecto, no entiende las reglas, no sabe cómo pertenecer. Es pura reactividad.
👧🏻 Lilo es una niña huérfana, excluida, invisible para los adultos. Pero ella no lo juzga. No intenta cambiarlo. Lo nombra. Le da sentido. Le ofrece lo que todos necesitamos para sanar: conexión.

Y le dice: “Ohana significa familia. Y familia significa que nadie se queda atrás... ni se olvida.”

😓 Muchos niños son como Stitch: confundidos, reactivos, explosivos. No porque “se porten mal”, sino porque están sobreviviendo al abandono emocional.
🏠 Están con sus padres, pero se sienten solos. Viven bajo el mismo techo, pero no en el mismo mundo emocional. Y los adultos, desde el estrés o el cansancio, muchas veces corrigen antes de comprender.

🌱 Pero cuando los padres se convierten en ese espacio seguro —cuando dejan de ver al hijo como “el problema” y comienzan a verlo como alguien que necesita sostén— entonces ocurre algo asombroso: la neuroplasticidad afectiva.

🧠 El cerebro comienza a reorganizarse. Las rutas del miedo se debilitan. Se activan los circuitos del apego seguro, del autocontrol, de la empatía. El niño ya no necesita reaccionar para protegerse. Puede empezar a confiar.

💬 Y esto no se logra solo con terapia infantil. Se logra mirando distinto. Estando presentes. Nombrando lo que duele. Reescribiendo la historia con ternura. Ayudando al niño a dejar de verse como “un experimento fallido”… y empezar a verse como alguien digno de amor, incluso en medio del caos.

“Ohana” en la vida real se construye con tres ingredientes fundamentales:

Pertenencia incondicional: el niño siente que es bienvenido incluso con sus miedos y errores.
Reparación consciente: ante cada conflicto, se elige reconstruir el vínculo antes que imponer el silencio o la frialdad.
Presencia continua: ritos y acciones cotidianas que recuerdan al hijo que el “espacio familiar” es su refugio psicológico.
Si aplicamos estos principios, el cerebro infantil despliega su neuroplasticidad afectiva: las vías del miedo y la defensa se van apagando, mientras que surgen conexiones nuevas que favorecen la empatía, la regulación emocional y la seguridad interna. Y así, cada niño puede dejar de sentirse “un experimento fallido” para reconocerse como un miembro valioso y amado dentro de su propia familia.

🎥 Lilo y Stitch es una película fantástica. Pero la conexión emocional que nos enseña... esa sí que es real.

01/11/2024

•EL DUELO DEL FIN DE UNA RELACIÓN•
🙎‍♂️💔🙎‍♀️

La ruptura de una relación es un proceso de muerte y cambio. Todo cambio indica que algo muere, todo lo que muere inicia un cambio, es el comienzo de otra etapa. Toda muerte es también una despedida, algo que concluye. Despedirse de alguien con quien manteníamos un vínculo, una relación, con quien habíamos vivido muchas experiencias comunes.
Las despedidas pueden generar una sensación de pérdida irreparable, un inmenso vacío interior, una sensación de amputación de una parte de sí mismos, aunque para algunos puede representar una auténtica liberación.

El maestro de budismo tibetano Sogyal Rimpoché dice que «cuando el amor se ha perdido, lo que nos queda de él son los “recuerdos” del amor y las cicatrices del apego». Confundimos amor con apego. Nuestro sufrimiento procede no del amor sino del apego, de la no aceptación del cambio inherente a la vida. Cuando reconocemos que todo es impermanente y transitorio, que no hay nada duradero y que lo único que tenemos en realidad es el ahora, empezamos a ejercitar el desprendimiento como actitud vital y aprendemos a fluir con los acontecimientos, lo que nos conduce hacia la auténtica libertad.

Sea como sea, la ruptura de la relación nos coloca ante una nueva encrucijada, la que era nuestra vida hasta el momento se derrumba y uno tiene que seguir avanzando solo, con sentimientos que fluctúan entre la tristeza, la pena, la desolación y la incertidumbre a la rabia, el resentimiento, el dolor, el vacío y la culpa. Es bueno entregarse al dolor de verdad abrazándose literalmente y respirando en profundidad, es la mejor medicina y agiliza el proceso. Uno se encuentra cara a cara consigo mismo, tal vez uno se haya dejado de lado, se haya abandonado, no se conozca ni se reconozca. En verdad, el vacío que se siente es proporcional al grado de abandono de uno mismo.

Lo mejor es entregarse al proceso de duelo y fluir con las emociones y sentimientos que se van sucediendo, con la confianza interna de que se va a superar, de que vamos a va a salir adelante, y que traerá consigo un significativo crecimiento interior. Ese es el regalo implícito en la separación: brindar una buena oportunidad para empezar de nuevo. Hay cosas que se rompen y no tienen arreglo. Ciertamente, hay que intentar de todas las maneras posibles el entendimiento con la pareja. Ahora bien, cuando la relación se ha convertido en un desolado campo de batalla donde solo hay lugar para los juegos de poder, control y manipulación, cuando hay abusos, maltrato, des-calificaciones e insultos, o un abismo entre los contrincantes, cuando el lazo de la dependencia se ha vuelto al menos para uno de los dos insoportable, es bueno que alguien tenga la lucidez y valentía de darse cuenta y reconocer que seguir juntos es pernicioso para todos y que la mejor decisión es separarse, decirse adiós.

En definitiva, el proceso de duelo permite exprimir los frutos de la experiencia, los dulces y los amargos, para integrarlos, algo que algunas personas no se permiten y evitan a toda costa, y de esta manera por un lado el dolor queda acumulado y por otra les impide experimentar un crecimiento interior.

La mayoría no tenemos patrones de relación sanos.
Los seres humanos estamos en un momento de evolución transcendental, nos encaminamos hacia un nuevo estadio en el que a través de un proceso de individualización y de sanación, de crecimiento interior y conciencia individual estamos aprendiendo a amarnos, respetarnos y cuidarnos para amar, cuidar y respetar al otro.
Es muy productivo aprovechar este tiempo para conocerse a sí mismo, hacerse cargo de las propias necesidades en lugar de transferírselas al otro, un tiempo para sanar las heridas de la infancia, para apreciar y valorar tanto la necesidad del propio espacio como de vinculación e intimidad con el otro.
En definitiva, crecer de una buena vez y recuperar la individualidad. Y para ello, un proceso de separación es un escenario excepcional. Crecemos cuando sufrimos, no cuando disfrutamos.

"Tomo lo que me diste.
Fue un montón, y lo honraré y lo llevaré conmigo.
Aquello que yo te di, lo di a gusto y puedes quedártelo.
Por aquello que fue mal entre nosotros dos, yo asumo mi parte de responsabilidad, y te dejo la tuya.
Y ahora te dejo en paz".


🌷Sanar no significa que el daño nunca existió. Significa que lo que una vez dolió, ya no controla tu vida.

🌷Recuerda: El duelo es un proceso, no un estado.
Y los procesos se pasan con amor, y el amor inicia en tí.

🖤💔 Vive tu duelo, es algo natural, pero no tienes que vivirlo en soledad, acude a un profesional.

01/11/2024
24/10/2024
03/09/2024

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