Medicina Ancestral despertando la Conciencia

Medicina Ancestral despertando la Conciencia Sanación Herbolaria Ancestral: R@pe, Sananga, Chilcahue, k@mb0, xanga, buf0 , @huasca, Teonanac@tl, yop0.

EL AXOLOTLMira, el ajolote no es solo ese animalito raro y bonito que vive en el agua… en realidad carga con una histori...
21/04/2026

EL AXOLOTL

Mira, el ajolote no es solo ese animalito raro y bonito que vive en el agua… en realidad carga con una historia bien profunda, casi como si fuera un personaje antiguo que se quedó escondido en la naturaleza.

En la tradición mexica, se dice que el ajolote en realidad es Xólotl, un dios. Pero no cualquier dios: era el gemelo de Quetzalcóatl, solo que más oscuro, más extraño, más ligado a lo oculto. Cuando llegó el momento en que los dioses tenían que sacrificarse para que el mundo siguiera existiendo, todos aceptaron… menos él. Le dio miedo.

Entonces hizo lo que haría cualquiera que no quiere morir: huyó. Y para que no lo encontraran, empezó a transformarse en distintas cosas: primero en plantas, y al final en ajolote, metiéndose al agua para esconderse. Pero al final lo encontraron. No pudo escapar de su destino.

Por eso el ajolote tiene esa carga tan rara: representa esa parte de nosotros que quiere evitar lo inevitable, que no quiere soltar, que se resiste.

Y luego está otra cosa bien interesante: el ajolote nunca “crece” como los demás animales. Se queda como en una etapa intermedia toda su vida, como si nunca terminara de transformarse. Es como vivir siempre en un punto medio, sin volverse completamente otra cosa.

Si lo piensas, eso también tiene algo muy humano. Hay gente que siempre está cambiando, buscando, sin quedarse en una sola forma. El ajolote es como ese símbolo: alguien que nunca se cierra, que siempre puede ser algo más.

Además, vive en el agua, y en muchas culturas el agua es como un portal… un lugar entre la vida y la muerte, entre lo visible y lo invisible. Es como si el ajolote viviera justo en ese límite. Ni completamente aquí, ni completamente allá.

Y lo más impresionante: puede regenerar partes de su cuerpo. Si pierde algo, lo vuelve a crear. Eso lo convierte en una especie de símbolo de sanar, de reconstruirse, de no quedarse roto para siempre.

También se puede ver como una especie de “doble oculto”, como esa parte de uno mismo que no siempre sale a la superficie. Lo que guardas, lo que no muestras, lo que vive más profundo.

Y hay algo que a mí me pega mucho: antes, la gente convivía con el ajolote como parte natural de su mundo, no como algo raro. Era parte de la vida, de la comida, de las historias. Hoy está a punto de desaparecer… y eso también dice algo. Es como si estuviéramos perdiendo no solo al animal, sino todo lo que representaba.

Al final, el ajolote es como una pregunta viva.
¿Es mejor cambiar por completo y dejar atrás lo que eras… o quedarte en ese punto intermedio donde todavía puedes ser muchas cosas?

No da una respuesta. Solo está ahí, en el agua, como guardando el misterio.

QUE SIGUE DESPUÉS DE UNA CEREMONIA CON PLANTAS SAGRADAS?Después de una ceremonia, lo más importante no es lo que viste, ...
02/01/2026

QUE SIGUE DESPUÉS DE UNA CEREMONIA CON PLANTAS SAGRADAS?

Después de una ceremonia, lo más importante no es lo que viste, sino qué haces con eso cuando vuelves a tu vida normal. Ahí es donde se decide si la experiencia sirve o se pierde.

Lo primero: no te creas todo lo que entendiste. No porque sea falso, sino porque en esos estados se ve mucho, pero ver no es lo mismo que encarnar. Si sales diciendo “ya sané”, “ya entendí”, normalmente es el personaje apropiándose de algo que todavía no está integrado. Lo más sano es guardar silencio, no andar explicando la experiencia, no convertirla en historia. El silencio cuida algo muy delicado que quedó abierto.

En los días siguientes observa qué pasa dentro de ti. No intentes cambiar nada todavía. Mira cómo aparecen emociones, pensamientos, ganas de explicarte, de sentirte diferente o especial. Todo eso es material. No eres eso, eso está pasando en ti. Solo verlo ya es trabajo.

Luego viene lo importante: la vida cotidiana. Ahí se nota todo. Cómo reaccionas cuando alguien te contradice, cuando algo no sale como quieres, cuando te sientes juzgado, cuando te justificas. Si después de la ceremonia sigues reaccionando igual, entonces no pasó nada profundo. Pero si empiezas a darte cuenta mientras reaccionas, aunque no puedas evitarlo, ahí sí algo se está integrando.

Habrá momentos incómodos. Tristeza, vacío, confusión, cansancio. No intentes huir de eso ni “arreglarlo”. Quédate presente sin actuar desde ahí. Ese malestar consciente vale oro. Es justo ahí donde se acomoda algo adentro.

Algo muy simple que ayuda mucho: varias veces al día, te detienes un momento, sientes el cuerpo, la respiración, y observas lo que hay en la cabeza y en el pecho. Y te dices por dentro: “esto está pasando, no soy yo”. No como mantra bonito, sino como un recordatorio honesto.

La integración real no se nota porque hables profundo o te sientas elevado. Se nota cuando reaccionas un poco menos, cuando te tomas menos en serio, cuando hay más silencio interior y más responsabilidad por lo que haces.

Si la experiencia fue verdadera, con el tiempo te vuelve más simple, más humilde, más presente. Si te vuelve especial, ansioso por repetir o por explicar, algo se torció.

En pocas palabras: la ceremonia abre una puerta, pero la verdadera medicina es aprender a caminar sin depender de que esa puerta esté abierta. Ahí es donde todo se vuelve real.

By Medicina Ancestral Despertando la Conciencia

EL CUERPO EN RELACIÓN A LA EXPERIENCIA CON ENTEOGENOSlas plantas sagradas no vienen a explicarte cosas ni a darte ideas ...
31/12/2025

EL CUERPO EN RELACIÓN A LA EXPERIENCIA CON ENTEOGENOS

las plantas sagradas no vienen a explicarte cosas ni a darte ideas bonitas. Lo que hacen es moverte por dentro. Directo al cuerpo.
No empiezan en la cabeza, empiezan donde traes cosas atoradas.

Por eso muchas veces la experiencia se siente física:
un n**o en el pecho, presión en el estómago, ganas de llorar sin saber por qué, temblor, calor, cansancio profundo. No es imaginación. Es el cuerpo soltando cosas que llevaba guardadas.

Con las plantas, el cuerpo se vuelve consciente de sí mismo.
De pronto te das cuenta de dónde cargas miedo, tristeza o tensión desde hace años. No porque alguien te lo diga, sino porque lo estás sintiendo ahí, clarito.

A veces salen emociones viejas. No siempre vienen con una historia completa. Simplemente aparecen. Llanto, enojo, miedo. Y está bien. No es que estés “retrocediendo”, es que el cuerpo está liberando memoria.

También pasa mucho que sientes la energía moverse: como corrientes, calor, zonas que despiertan y otras que se sienten bloqueadas. Ahí te das cuenta de algo importante: la planta no te pregunta, mueve lo que tiene que mover. Si hay bloqueo, se siente incómodo. Si se libera, llega alivio o un silencio muy profundo.

Las plantas no buscan que te sientas cómodo.
Buscan que veas la verdad de cómo estás por dentro. Por eso a veces es intenso. No porque algo esté mal, sino porque algo llevaba mucho tiempo fuera de lugar.

La clave casi siempre es la misma:
cuando te resistes, sufres.
cuando sueltas, el cuerpo se acomoda solo.

Y algo bien importante: la planta abre, pero no siempre ordena todo. Después de la experiencia quedas sensible, abierto, a veces muy claro, a veces confundido. Eso te muestra que lo que pasó fue real en el cuerpo, pero necesita tiempo y cuidado para integrarse.

Las plantas sagradas despiertan al cuerpo, muestran dónde está el n**o y mueven la energía. Lo que hagas después con eso es lo que decide si se vuelve sanación o solo una experiencia fuerte.

By Medicina Ancestral Despertando la Conciencia

EL ORIGEN DE LA INFORMACIÓN RECIBIDA EN CEREMONIAS DE MEDICINAS ANCESTRALESHay algo vivo detrás de todo esto. No solo en...
30/12/2025

EL ORIGEN DE LA INFORMACIÓN RECIBIDA EN CEREMONIAS DE MEDICINAS ANCESTRALES

Hay algo vivo detrás de todo esto. No solo en las personas, sino en la naturaleza, en el cuerpo, en la vida misma. Como si la vida supiera cosas desde antes de que nosotros aprendiéramos a pensar. A veces creemos que el conocimiento nace en la cabeza, pero en realidad muchas veces llega de otro lugar: del cuerpo, de los sueños, de sensaciones profundas que no sabes explicar con palabras, pero sabes que son verdad.

El cuerpo no es solo un envase. Es una especie de antena. Guarda memoria, guarda sabiduría, y cuando se le da espacio —cuando dejas de controlar tanto— empieza a mostrarte cosas. No como ideas ordenadas, sino como imágenes, símbolos, intuiciones. Y curiosamente, mucha gente en distintos lugares del mundo ha visto lo mismo, como si todos estuviéramos conectados a una misma corriente antigua.

La naturaleza no está ahí solo para usarse. Está viva. Enseña. Responde. Cuando aprendes a escucharla, te das cuenta de que no estás separado de nada. No eres “alguien” mirando al mundo desde fuera, eres parte del mismo movimiento. La misma fuerza que hace crecer una planta es la que te respira a ti.

Y hay momentos —en el silencio, en estados profundos, en experiencias intensas— donde esa fuerza se vuelve más clara. No porque estés inventando cosas, sino porque la mente se quita un poco del camino. Cuando el ruido baja, algo más profundo empieza a hablar.

Al final, todo apunta a lo mismo: no estamos vacíos ni perdidos. Estamos llenos de una inteligencia más grande que nosotros, pero tan íntima que la confundimos con lo normal. Recordar eso no es aprender algo nuevo… es volver a casa.

By Medicina Ancestral Despertando la Conciencia

ERRORES AL REALIZAR LA EXPERIENCIA CON LAS PLANTAS SAGRADASMira, el problema no es vivir experiencias profundas. El prob...
29/12/2025

ERRORES AL REALIZAR LA EXPERIENCIA CON LAS PLANTAS SAGRADAS

Mira, el problema no es vivir experiencias profundas. El problema es perderte en ellas.
El primer error es creer que una experiencia te define. Que porque viste algo fuerte, sentiste unidad o entendiste algo grande, eso ya dice quién eres. No. Eso fue algo que pasó en ti, no tú. Si te agarras a eso, el ego solo cambia de disfraz.
Otro error muy común es querer volver a sentir lo mismo. Buscar repetir el momento, la intensidad, la magia. Ahí ya no estás viviendo, estás persiguiendo. Y cuando persigues, te sales del presente. Lo verdadero no se persigue, se habita.
También pasa que uno empieza a pensar que lo importante solo ocurre en momentos especiales: ceremonias, rituales, estados fuertes. Y la vida diaria queda como algo menor. Pero si no puedes estar presente cuando te aburres, cuando te frustras o cuando alguien te incomoda, entonces no se integró nada. Lo real se nota en lo cotidiano.
Otro tropiezo es querer entenderlo todo con la cabeza. Analizar cada visión, cada sensación, cada símbolo. Eso cansa y confunde. Hay cosas que no se explican, solo se asientan con el tiempo. Cuando algo es verdadero, no necesita que lo desarmes mentalmente.
También hay que tener cuidado con creer todo lo que aparece. No todo mensaje, imagen o “revelación” es verdad. Una buena regla es simple: si eso te vuelve más humilde, más tranquilo y más presente, va bien. Si te vuelve especial, separado o confundido, es la mente jugando.
Muchos usan estas experiencias para no sentir lo que duele. Para evitar el vacío, la tristeza, el miedo. Pero lo que evitas, vuelve. Nada sustituye aprender a quedarte con lo que sientes sin huir. Eso es lo que realmente sana.
Hay otro error muy fino: pensar que avanzas porque las experiencias son más intensas o más “elevadas”. La verdadera señal no es lo que viviste, sino cómo vives ahora. Si reaccionas menos, si sufres menos, si necesitas menos drama, entonces sí pasó algo real.
También está la confusión entre abrir algo y haberlo integrado. Que se abra una puerta no significa que ya vivas ahí. La integración se nota cuando eso que tocaste empieza a reflejarse en tu forma de vivir, no en tus historias.
Otro punto delicado es usar palabras espirituales como escudo. Hablar bonito, explicar mucho, pero seguir igual por dentro. Cuando algo es real, no hace falta decirlo tanto. Se nota.
Y algo importante: habrá etapas donde no sientas nada especial. Nada profundo, nada mágico. Eso no es retroceso. De hecho, muchas veces es madurez. Poder estar en paz sin estímulo es mucho más profundo que cualquier éxtasis.
Al final, la vida misma es el verdadero maestro. Una discusión, una pérdida, una espera, un límite… si puedes estar presente ahí, no necesitas más pruebas.
En resumen, si algo te aleja del momento presente, aunque suene muy espiritual, no es verdad. Y si algo te devuelve al ahora, aunque sea simple y silencioso, eso sí lo es.
Lo demás pasa.
El ahora no.
Eso es todo.

By Medicina Ancestral Despertando la Conciencia

EL SONIDO, LA GEOMETRÍA y LOS FRACTALES EN LA EXPERIENCIA CON MEDICINAS ANCESTRALES Para empezar, la clave está en enten...
28/12/2025

EL SONIDO, LA GEOMETRÍA y LOS FRACTALES EN LA EXPERIENCIA CON MEDICINAS ANCESTRALES

Para empezar, la clave está en entender que estas plantas no funcionan solo como “química en el cerebro”. Más bien es como si movieran el dial de la percepción. Todo en la vida vibra, y cuando algo vibra, genera forma y orden. Lo que hacen estas plantas no es inventar cosas raras, sino afinarte para que puedas percibir patrones que ya están ahí, pero que normalmente no vemos. Es como cuando el sonido hace dibujos en la arena: no crea la arena, solo revela el orden que la vibración le imprime.

Si lo piensas así, cada planta es como un pequeño universo vibrando. Tiene su propio ritmo, su pulso, su “tono”. Y las que muchas culturas llaman sagradas tienen algo en común: te llevan a estados donde todo se vuelve más coherente o más intenso a nivel perceptivo. Es como si te ayudaran a sintonizar mejor, a cruzar de un nivel de percepción a otro, y a poner orden por dentro cuando estás hecho un n**o.

Por eso mucha gente, al entrar en esos estados, empieza a ver geometrías vivas: mandalas que se mueven, redes, espirales, formas que se repiten al infinito, patrones que parecen respirar. Eso no es tan distinto a lo que pasa cuando haces visible una vibración en un experimento: la vibración se vuelve forma. Solo que aquí no ocurre en una placa con arena, ocurre dentro de la mente.

Y no es casualidad que casi siempre haya canto o sonido de por medio. En muchas tradiciones se canta, se repiten melodías, se usan mantras o la voz de forma muy específica. El sonido no está ahí para adornar, sino para guiar la experiencia. Ayuda a que no se vuelva caótica, a que tenga estructura. Igual que una frecuencia ordena la materia, el canto ordena lo que estás viviendo por dentro.

Por ejemplo, hay experiencias donde aparecen muchas formas geométricas muy claras, como redes luminosas o figuras que se repiten, y el canto actúa como si acomodara todo eso, como si mantuviera el campo estable. En otras, la percepción se vuelve muy clara y sostenida durante horas, sin tanto caos, con una sensación de orden profundo. Y en otras más, todo se vuelve fractal: ves sonido, escuchas colores, sientes que todo vibra y se conecta. Ahí se borra la línea entre forma, sonido y color, como si todo fuera lo mismo expresándose distinto.

El cuerpo también entra en juego. Al final, somos mayormente agua, y el agua responde muchísimo a la vibración. En esos estados, la respiración se sincroniza, el corazón entra en ritmo, el sistema nervioso cambia de marcha. Es como si el cuerpo entero se volviera un medio sensible, igual que el agua o la arena cuando vibra. Desde ahí se entiende algo interesante: cuando estás emocionalmente hecho pedazos, es como una vibración caótica; cuando integras algo, aparece un patrón más armónico.

Por eso muchas tradiciones hablan de sanación, no en el sentido mágico de “curarlo todo”, sino en algo más fino: el desorden interno es vibratorio, el trauma es como una frecuencia atrapada, el miedo una disonancia que se repite. Cuando hay canto, ritmo, silencio e intención, se puede dar una reorganización interna, un paso del caos al orden, de estar fragmentado a sentirte más entero. Exactamente lo mismo que pasa cuando una vibración ordena la materia.

Y aquí viene lo más fuerte: las mismas formas aparecen en muchos lados. En estos estados, en patrones de la naturaleza, en geometría, en lo muy pequeño y en lo muy grande. Eso hace pensar que las plantas no te muestran “fantasías”, sino que te abren la puerta a un lenguaje del universo que no usa palabras, sino vibración, ritmo y forma.

Lo increíble es que los pueblos antiguos ya lo sabían, aunque no lo explicaran así. Sabían que el canto ordena, que el ritmo sostiene, que el silencio revela, que la planta amplifica y que la intención dirige. Hoy apenas estamos poniendo palabras modernas a algo que ellos ya vivían.

En el fondo, todo apunta a lo mismo: la conciencia responde a la vibración, la forma es información visible, el sonido organiza lo que vivimos, las plantas afinan la percepción y nosotros somos como instrumentos resonantes.

Visto así, no somos cosas sólidas que de vez en cuando escuchan vibraciones…
somos vibraciones que, por un rato, toman forma.

Bu Medicina Ancestral Despertando la Conciencia

QUE ES SER UN FACILITADOR DE MEDICINA ANCESTRAL?Un facilitador de medicinas ancestrales no es el que “te da algo” ni el ...
27/12/2025

QUE ES SER UN FACILITADOR DE MEDICINA ANCESTRAL?

Un facilitador de medicinas ancestrales no es el que “te da algo” ni el que provoca la experiencia. Su papel real es mucho más silencioso: es el que cuida el espacio humano para que lo que se mueva adentro de una persona no la desborde ni la dañe. No es el protagonista, no es el guía iluminado, no es el sanador que todo lo puede. Es alguien que está ahí, firme, presente y con los pies en la tierra.
La diferencia se nota en cómo se para frente a la gente. No empuja procesos, no mete ideas en la cabeza, no interpreta lo que otro vive como si fuera una verdad absoluta. Más bien observa, escucha y sostiene. Si algo se vuelve intenso, no lo romantiza ni lo empuja a “ir más profundo”; primero cuida que la persona esté bien, que no se pierda, que no se rompa.

Antes de acompañar a alguien, se fija en cosas muy básicas pero esenciales: cómo está emocionalmente, qué carga trae, si está pasando por un momento frágil. Prepara el entorno, aclara límites, responsabilidades y riesgos, y también se prepara a sí mismo. Baja el ego, se centra, se coloca en presencia. No entra a una experiencia desde la prisa ni desde la necesidad de sentirse importante.

Durante el proceso su trabajo es, sobre todo, no estorbar. Está atento, sobrio, claro. Interviene solo cuando es necesario. Si alguien se quiebra, no lo juzga ni lo usa como espectáculo espiritual. Lo contiene. Si alguien se pierde, ayuda a que vuelva. Su foco no está en lo extraordinario, sino en lo humano.

Y después, que es donde muchos se caen, acompaña a que lo vivido pueda aterrizarse en la vida real. No crea dependencia, no se apropia de la experiencia del otro, no se convierte en figura central. Y si nota que algo se salió de control a nivel psicológico, tiene la madurez de decir: “esto ya no me toca a mí”, y busca apoyo profesional. No juega a ser héroe.
Todo esto no lo hace desde el poder, sino desde la presencia. Un facilitador serio no “maneja la medicina”; se maneja a sí mismo frente a ella. Conoce sus límites, sus sombras, sus puntos ciegos. No necesita tener todas las respuestas ni explicarlo todo. Sabe que hay cosas que simplemente no se entienden y está bien así.

También sabe que lo espiritual no justifica perder el sentido común. No alimenta delirios, no refuerza fantasías de grandeza, no se coloca como canal exclusivo de nada. No necesita seguidores ni prometer sanaciones. Su coherencia se nota más en su vida cotidiana que en su discurso.

El problema es que muchos se pierden en el camino: el ego espiritual, el sentirse especiales o indispensables; el complejo de salvador, queriendo rescatar a todos; la desconexión de lo humano; o, en los casos más graves, el abuso de poder y la manipulación emocional o sexual. También pasa que se normaliza el sufrimiento ajeno, justificándolo como “parte del proceso”, cuando en realidad ya es una señal de alerta.

Al final, todo se reduce a algo muy simple: un buen facilitador no brilla más que la experiencia, no se pone por encima de nadie y no juega con la mente ni con la vulnerabilidad de las personas. No sustituye la vida real ni se vuelve el centro de ella.

La verdadera prueba no es qué tan místico se ve ni qué tan bonito habla, sino qué tan humano, claro y responsable es cuando alguien se quiebra frente a él… y no usa ese momento para crecer su personaje, sino para cuidar de verdad.

By Medicina Ancestral Despertando la Conciencia.

QUE SUCEDE CUANDO NO HAY UNA BUENARELACION FAMILIAR?Desde las constelaciones familiares se dice algo muy simple pero fue...
24/12/2025

QUE SUCEDE CUANDO NO HAY UNA BUENA
RELACION FAMILIAR?

Desde las constelaciones familiares se dice algo muy simple pero fuerte: aunque te alejes de tu familia, por dentro sigues ligado a ellos. No es algo que uno decida con la cabeza, es algo que pasa a nivel profundo.

Cuando no te llevas bien con tus papás, hermanos o hijos, o de plano les dejas de hablar, no es que el vínculo se corte, lo que pasa es que se vuelve un n**o interno. Y ese n**o suele salir por otro lado de la vida.

Por ejemplo:
• Si estás peleado con un hermano, muchas veces terminas teniendo conflictos repetidos con amigos, socios o compañeros, como si siempre hubiera competencia o choques.
• Si hay un rechazo fuerte hacia el papá, suele reflejarse en broncas con el trabajo, el dinero o la autoridad. Como si algo te frenara al salir al mundo.
• Cuando el conflicto es con la mamá, muchas personas sienten vacío, dificultad para recibir amor, o una tristeza que no saben de dónde viene.
• Y cuando el tema es con los hijos, ahí el golpe suele ser más profundo: aparece culpa, auto castigo, enfermedades raras o una sensación de haber fallado en la vida.

Ahora, algo importante: las constelaciones no dicen que tengas que aguantar ni convivir a fuerzas. A veces alejarse es necesario para cuidarte. El problema no es la distancia, el problema es el rechazo interno, el “ya no existes para mí”.

Lo que se propone no es volver a sentarte a la mesa con todos, sino algo más sencillo pero poderoso: reconocer por dentro que sí son tu familia, te haya gustado o no lo que hicieron.

Es como decir internamente:

“Eres mi papá / mi mamá / mi hermano.
Así como eres, de ti vengo.
Tomo la vida que me diste y sigo mi camino.”

Cuando haces eso, aunque no hables con ellos, algo se acomoda dentro. Deja de haber tanta lucha, menos repeticiones, menos cargas que no sabes de dónde vienen.

En pocas palabras:
cortar con la familia no te libera, pero aceptar el lugar que tienen en tu historia sí. Y desde ahí, ya decides si te acercas o mantienes distancia, pero sin que eso te esté pasando factura por dentro.

Rafael Reynoso

Dirección

RECREO 77 Los Reyes Iztacalco
Mexico City

Teléfono

+525931260075

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Medicina Ancestral despertando la Conciencia publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto La Empresa

Enviar un mensaje a Medicina Ancestral despertando la Conciencia:

Compartir