12/04/2026
TU RED NO SE VE, PERO TE SOSTIENE Y SE LLAMA TRIBU.
La tribu es ese pequeño conjunto de personas que está, de verdad. Las que celebran sin competir, las que sostienen sin exigir, las que no necesitan explicaciones para acompañar. Las que te abrazan y sentís que el alma se acomoda.
No es solo una idea emocional: es cómo funcionamos. Los vínculos reales no solo consuelan, también regulan. Ordenan por dentro lo que se desordena. Bajás la guardia, respirás distinto, pensás mejor. A veces no necesitás una herramienta más, necesitás una persona.
Pero hay algo que suele pasar sin que nos demos cuenta: a veces esas amistades se enfrían. No por conflicto ni por heridas grandes, sino por ausencia. Por ese “ya nos vamos a ver” que se estira, por ese mensaje que no mandaste, por ese vínculo que diste por seguro.
Y los vínculos, como todo lo vivo, necesitan presencia. No constante ni perfecta, pero sí real. Porque la tribu no es la que está cuando todo te sale bien, es la que aparece cuando no podés más… y también la que celebra con vos cuando algo finalmente sale.
Y si hoy sentís que no la tenés, que no aparece, que no está tan clara, no es una falla. Es un punto de partida. A veces la tribu no llega armada: se construye de a poco, con gestos simples, con alguien con quien podés ser sin filtro. A veces empieza con una sola persona. Y con eso, alcanza.
Porque, cuidado, todos decimos que no tenemos tiempo… hasta que un día miramois alrededor y la tribu no está.
La pregunta incómoda es: ¿no tenés tribu… o hace tiempo que no la cuidás? Y si tenés la suerte de tenerla, ¿estás siendo tribu para alguien más?
Si sentís que tus emociones te manejan más de lo que te gustaría, te espero en las páginas de mi nuevo libro, Botiquín de Emociones, para entender y cuidar lo que nadie ve: lo que sentimos.
Los espero ahí!
Un abrazo,
Laura.