26/04/2026
🌀Aquí un pedacito del cortometraje Versa de Disney, debo confesar que me identifiqué tanto… porque somos una familia de 4 aunque solo veas 3.
El amor surge desde el primer latido, no importa el tiempo, si son semanas, meses o años de vida de nuestros hijos, se les ama con la misma intensidad.
Después de renacer de las cenizas tras un largo proceso, uno entiende que sanar no es olvidar. El dolor no desaparece, se transforma. La cicatriz permanece, pero deja de ser una herida abierta para convertirse en memoria, en huella de lo vivido y de lo amado.
En el duelo, esa cicatriz es también un vínculo: duele porque importó, porque hubo amor. Con el tiempo, el dolor deja de ser un peso constante y se vuelve una presencia más suave, más íntima. No se va, pero cambia de forma; ya no quiebra, acompaña.
“Y así, aprendí que incluso en la ausencia hay presencia, y que cada recuerdo es una forma de seguir abrazando. No somos los mismos después de la pérdida, pero tampoco estamos vacíos: estamos llenos de todo lo que ese amor dejó en nosotros. Y con eso, seguimos… más fuertes, más humanos, y profundamente capaces de volver a sentir.
Con amor para Max y Maia
Porque somos una familia de 4 aunque solo veas 3.
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Un abrazo de mamá a mamá.
Tu Consultora BI