22/06/2026
Durante mucho tiempo, muchas personas altamente sensibles llegan a creer que el problema es que sienten demasiado.
Que deberían ser más fuertes.
Más independientes.
Más racionales.
Más capaces de resolver todo solas.
Entonces intentan hablar menos.
Necesitar menos.
Mostrar menos.
Sentir menos.
Pero con los años algunas descubren algo importante.
El problema no era la intensidad de lo que sentían.
El problema era intentar compartirlo en lugares donde no podía ser recibido.
Porque cuando una emoción es profunda, no siempre necesita una solución.
A veces necesita palabras.
A veces necesita tiempo.
A veces necesita alguien capaz de escuchar sin apresurarse a cerrar la conversación.
Las amistades profundas cumplen una función especialmente importante para muchas personas sensibles.
No porque dependan de ellas para sostenerse.
Sino porque ciertos vínculos ayudan a ordenar lo que duele, a ampliar la perspectiva y a encontrar un punto medio cuando todo se siente demasiado intenso.
Quizá la meta no sea convertirse en alguien que necesita menos.
Quizá la meta sea encontrar personas con las que ya no tengas que esconder lo que sientes.
Mariana García Quintana. ©Copyright. Todos Los Derechos Reservados 💜