28/05/2020
¿Qué hacer para no perder la calma en momentos así?
Sin duda hay muchos factores, como los conocimientos, la experiencia, nuestra personalidad, etc. pero la sensación de control es sin duda algo que destaca sobre todo ello.
La sensación de control es algo que nos ayuda a no tener incertidumbre, y está íntimamente relacionado con que se reduzca nuestra ansiedad ante una situación. Favoreciendo la confianza y seguridad en uno mismo, lo que nos permite hacernos cargo de una situación difícil de la forma más adecuada posible.
Ante una adversidad, el mantener la calma unida a la sensación de control anteriormente mencionada, nos ayudará a tomar las decisiones más adecuadas dentro de la situación en la que estamos envueltos.
Un ejemplo sería la diferencia entre una persona que no sabe de primeros auxilios y la misma situación ocurriéndole a un socorrista experimentado. Claramente la primera persona no tiene ningún grado de control sobre la situación y todo lo que haga estará acompañado de una sensación de miedo, pánico y ansiedad que no ayudarán a pensar con claridad. La calma en este caso será prácticamente inexistente. En cambio, el socorrista experimentado no sólo tendrá la sensación de control adecuada, sino que sus conocimientos sobre lo que está aconteciendo le ayudarán a tener la sangre fría suficiente como para abordar la situación de la mejor forma.
Hay situaciones para las que no podemos estar preparados al 100% y que ni siquiera esperamos. Ahora bien, la forma de encarar un problema estará muy ligado a cómo soportemos la situación y la presión, cómo manejemos nuestra ansiedad y como afrontemos los problemas.
Tener un segundo de calma, para centrarnos en nosotros mismos, en nuestra respiración, nuestra emoción y estado fisiológico, puede ser clave para conseguir tranquilizarnos y poder pensar con claridad. Esa claridad que nos ayude a tomar una decisión correcta, a no decir algo de lo que nos podamos arrepentir y buscar la mejor alternativa para solucionar un problema.
Todo ello es algo difícil de controlar la primera vez, pero si podemos entrenar, visualizando situaciones y anticipándonos imaginando como resolver un problema de la mejor forma posible.
Por eso existen los simulacros en diferentes situaciones y eventos, que es una forma sencilla de anticiparse a una situación complicada, realizando (ya no sólo imaginando) las acciones necesarias ante una posible situación difícil.
Por todo ello, resulta evidente que ante una situación complicada supone una ventaja importante, el poder conseguir la calma suficiente para abordar el problema sin entrar en estado de pánico.