24/09/2026
Una causa muy frecuente para dejar el entrenamiento son las lesiones articulares o musculares. Ya sea contusión, desgarre, distensión, elongación, contractura, esguince, lesión por estrés, ruptura muscular, tendinitis, tendosinovitis, fisura, fractura, artrosis, esguince, etc. Cuando se hace presente y se pierde la funcionalidad y/ó capacidad de movimiento en cualquier zona del cuerpo. Ya sea que el dolor solo sea temporal, agudo, crónico o permanente. Llega a causar tal efecto que se debe parar.
En algunas ocasiones los atletas somos necios y tenaces por lo que queremos tolerar las lesiones; tomando remedios paliativos como lo son los analgésicos, desinflamatorios o relajantes musculares, algo de hielo y una venda; por citar algunos. Sin embargo, mientras más tardes en atender tu lesión, mayor será el tiempo de recuperación de la misma así como la gravedad del problema. Y por otra parte el uso de este tipo de fármacos por periodos prolongados puede ocasionarte una larga lista de efectos secundarios.
Existen varias formas de prevenir lesiones; la menos utilizada y la más obvia es saber realizar un calentamiento adecuado previo al entrenamiento. Que debería de seguir cuatro fases: Fase de movimientos articulares. Fase de flexibilidad y estiramiento. Fase de calistenia. Fase de entrenamiento cardiovascular.
Una segunda oportunidad más obvia pero más compleja quizás sea; el realizar los ejercicios con una técnica correcta sin alterar las posiciones biomecánicas adecuadas en cada movimiento. No forzando las palancas, centrando el punto de fulcro, respetando movimientos naturales, respetando límites de carga para no demeritar la técnica, etc.
Una tercera opción es evitar el desgaste de las articulaciones o generar una reparación más eficiente de las articulaciones por medio del consumo de cierto grupo de sustancias reparadoras del tejido conectivo ampliamente conocidas como la glucosamina, la condroitina y el colágeno hidrolizado; así como otras menos conocidas como el MSM, el cartílago de tiburón, la cúrcuma y la membrana de huevo (eggshell).
Otras causas pueden ser las condiciones climáticas extremas o el cambio de temperatura brusco, el no contar con un equipamiento adecuado para entrenar como por ejemplo utilizar un calzado inadecuado, e incluso no conocer el uso correcto de las máquinas y/ó aparatos e instrumentos de entrenamiento ya sea de pesas, funcional o del deporte específico que practiques.
Existen diversas opciones de prevención y de tratamiento por supuesto; pero siempre acércate a un experto. No postergues el tratamiento de una lesión ya que cada vez será más prolongado y por otra parte que tampoco te espanten diciéndote cosas como que “ya no podrás entrenar nunca pesas”; la mayoría de los especialistas no tratan lesiones deportivas si no lesiones de personas sedentarias; así que tendrás que buscar a alguien con ese tipo de experiencia. Afortunadamente tenemos grandes expertos en nuestro país.
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