07/05/2026
Sí, lo llevé a un lugar fifí.
Y no, no fue por presumir… fue por entrenamiento.
Porque hay dos tipos de papás:
los que llevan a sus hijos a comer “algo rápido”
y los que también les enseñan a pedir sin miedo, probar cosas nuevas y comportarse en lugares donde la servilleta no viene pegada al refresco.
No se trata de criar niños mamones.
Se trata de criar niños que sepan moverse en cualquier mesa: la de la fonda, la del restaurante caro, la de la vida.
Además, aceptémoslo:
si va a aprender a gastar mi dinero, mínimo que aprenda buenos modales.
Papá millennial, casi cuarentón, haciendo lo que puede… pero con reserva.
¿Tú llevarías a tu hijo a un lugar así o “todavía está muy chico”?