11/09/2026
Te extraño, pero eso no significa que haya dejado de vivir.
Puedo reír, disfrutar, conocer personas nuevas y seguir construyendo una vida que también me hace bien. Nada de eso invalida el duelo.
Extrañar no siempre es querer volver. Muchas veces es la forma en que la mente y el corazón procesan la ausencia de alguien que imaginábamos en nuestro futuro.
Lo que duele no es solo la persona; también duele el proyecto de vida, las conversaciones pendientes y la historia que habíamos construido alrededor de ese vínculo.
Y eso no es dependencia. Es el duelo de despedirse de una expectativa, de un lugar que alguien ocupaba en nuestra vida.
Sanar no consiste en dejar de extrañar de un día para otro. Consiste en aprender a sostener esa ausencia sin dejar de elegirte a ti.