03/04/2026
Mira Panic one
Hilma af Klint
Formó parte del grupo espiritista De Fem y afirmaba que sus pinturas eran dictadas por “Maestros Superiores”. Sus abstracciones preceden a los manifiestos de Kandinsky, pero no nacen de una búsqueda estética, sino de sesiones mediúmnicas. Para ella, el arte no era expresión individual, sino una transmisión de conocimientos cósmicos que el mundo aún no podía leer.
Georgiana Houghton
Figura central del espiritismo en el Londres victoriano, producía complejos dibujos automáticos que atribuía a espíritus familiares y guías ancestrales. Sus exposiciones de 1871 fueron recibidas con escepticismo por una academia que no comprendía la abstracción pura. En su caso, la pintura era la prueba física de la existencia del más allá.
Agustín Lesage
Minero sin formación alguna, afirmó que comenzó a pintar tras escuchar voces en la oscuridad de la mina. Sus composiciones simétricas y monumentales eran, según él, dictadas por entidades invisibles. Ubicada entre el espiritismo francés y el art brut, su obra demuestra cómo el trance puede suplir la falta de oficio técnico.
Madge Gill
Trabajaba bajo la identidad espiritual de “Myrninerest”. Sus dibujos obsesivos y frenéticos eran producidos en estados de trance, a menudo sobre rollos de tela kilométricos. Rechazaba tajantemente la autoría personal: para Gill, su mano era simplemente la herramienta de una presencia externa.
Josefa Tolrà
Tras pérdidas familiares devastadoras, comenzó a realizar dibujos y escritos dictados por “seres de luz”. En su caso, el espiritismo fue una práctica de duelo y reconstrucción emocional. Su dibujo fluido y etéreo convierte el dolor en una cartografía de esperanza y consuelo espiritual.
Emma Kunz
Radiestesista y sanadora, utilizaba péndulos para definir complejas redes geométricas sobre papel cuadriculado. Kunz no se consideraba artista; para ella, sus obras eran instrumentos de diagnóstico energético y sanación. La estética era una consecuencia natural del orden matemático del universo.
Agnes Pelton
Pelton desarrolló una abstracción profundamente ligada a la teosofía y al pensamiento esotérico de principios del siglo XX. Establecida en el desierto de California, concibió sus pinturas como representaciones de estados espirituales y vibraciones energéticas. A diferencia de la mediumnidad declarada de otros casos, en Pelton lo invisible no se “dicta”, se medita. Sus composiciones luminosas, flotantes y simbólicas buscan traducir experiencias interiores en formas cromáticas depuradas. La técnica abstracta se convierte aquí en instrumento de contemplación espiritual.
Leonora Carrington
Carrington integró magia celta, mitología y alquimia en un universo iconográfico propio. A diferencia del espiritismo estructurado, su aproximación es literaria y profundamente personal. Lo invisible no es un dictado externo, sino una mitología privada que desafía las lógicas del mundo racional.