11/06/2026
Ya arranca el mundial en CDMX y, sinceramente, para mí lo más importante es la convocatoria a movilizaciones y protestas que están haciendo colectivos, organizaciones y personas de muy distintos espacios.
Hace unas semanas, en un comunicado titulado El amor y el desamor según el futbol, el Capitán Marcos hacía una reflexión, muy a su estilo, sobre lo que está ocurriendo por acá y una pequeña frase comenzó a circular por todos lados:
“Lo más importante de este mundial ocurrirá fuera de los estadios.”
Y creo que está ocurriendo.
Y está poderoso.
Y no porque la gente esté en contra del mundial o del futbol.
Sino porque hay muchas heridas sociales que llevan años acumulándose y que no desaparecen porque llegue un megaevento. Al contrario, pareciera que se sienten todavía más.
Está la lucha de las madres buscadoras.
Las movilizaciones magisteriales.
El sistema de salud colapsado.
Los proyectos convertidos en elefantes blancos.
Las luchas por la defensa del territorio y la protección de la naturaleza.
La discusión sobre vivienda, desplazamiento y gentrificación.
El maquillaje urbano que intenta esconder la pobreza en lugar de resolverla.
Y la triste apropiación de símbolos, tradiciones y territorios para convertirlos en espectáculo.
Entre otros.
Conflictos que no comenzaron con el mundial, pero que el mundial —y la manera en que se ha gestionado— ha terminado por poner bajo un reflector enorme.
Y retomo, ya pa cerrar con broche de oro, la frase completa del Capitán Marcos:
“Lo más importante de este mundial ocurrirá fuera de los estadios, en las calles y en los campos, en las costas y en las montañas, donde se celebrará no el espectáculo, sino la memoria y la lucha, la resistencia y la rebeldía.”
Y eso, eso sí me emociona.