17/04/2026
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Si se realiza una cirugía de al día en , nos tomaría 821 años en terminar, esperando que no existan nuevos casos.
Así es, se estima que existen 2 millones de personas con epilepsia en México, de los cuales al menos 600 mil personas no responden al tratamiento con medicamentos.
De ellos, al menos la mitad, serían candidatos a una cirugía de epilepsia del tipo resectiva o desconexión. Lo que quiere decir que necesitamos 821 años para operar a todos los pacientes "ideales" a cirugía resectiva o de desconexión.
El resto de pacientes, no significa que no se les pueda ofrecer nada, ya que la estimulación del nervio vago o estimulación cerebral profunda, son técnicas que han demostrado buena respuesta a pacientes "no candidatos a cirugía".
Les dejó el artículo de revisión del día de hoy, y habla sobre el problema de la cirugía de epilepsia en latinoamércia.
Si llegaste hasta aquí, ayúdame a visibilizar el problema de la epilepsia en México y quizá logremos políticas que garanticen la adecuada atención a esta compleja enfermedad, compartiendo esta publicación.
La epilepsia es un trastorno cerebral caracterizado por una predisposición duradera a generar crisis epilépticas, lo que conlleva consecuencias neurobiológicas, psicológicas, sociales y cognitivas.
Es una de las enfermedades neurológicas más comunes. Ahora, cuando hablamos de epilepsia refractaria, nos referimos a aquellos casos en los que no se logra un control satisfactorio de las crisis con al menos dos medicamentos anticrisis, usados solos o en combinación, en dosis adecuadas y bien tolerados. Los pacientes con esta condición continúan sufriendo crisis, lo que afecta drásticamente su calidad de vida.
La cirugía de epilepsia es un procedimiento ampliamente recomendado y ha demostrado resultados clínicos muy satisfactorios en centros de todo el mundo para aquellos pacientes que no logran controlar sus crisis con medicación. De hecho, los pacientes con epilepsia del lóbulo temporal mesial se benefician particularmente de esta intervención.
A pesar de estas recomendaciones, y de que se debería derivar a los pacientes a centros especializados de manera temprana, sigue existiendo una disparidad significativa en la toma de decisiones, a menudo influenciada por los sistemas de salud y los recursos financieros.
El estudio que estamos analizando destaca precisamente esto: a pesar de las claras recomendaciones para una referencia prioritaria y temprana de pacientes con epilepsia de difícil control a centros de epilepsia, se observa un prolongado tiempo de retraso. Y esto es importante, no importa cuán avanzado esté un país en términos económicos o de disponibilidad de recursos. Esto confirma que el retraso en el tratamiento es un problema universal que exige estrategias concretas para reducir esa latencia.
Los investigadores realizaron una revisión retrospectiva de los registros clínicos de su centro entre 2011 y 2019. De un total de 44 pacientes sometidos a lobectomía temporal, se encontró que el 56.8% eran mujeres y el 43.18% hombres, con una edad promedio de 32 años, oscilando entre los 7 y los 54 años.
El dato más impactante es el tiempo promedio de evolución de la epilepsia hasta el momento de la referencia para la cirugía: ¡23 años! Esto con un rango que va de uno a 47 años. Una vez que el paciente llega al centro de epilepsia, la demora promedio hasta la cirugía es de cuatro años. La mayor parte de este retraso, dentro del propio centro, se atribuye a la falta de presupuesto institucional, lo que a menudo obliga a las familias a buscar sus propios recursos para completar el proceso.
Si comparamos estos hallazgos, vemos una similitud preocupante con otros países del continente americano. Por ejemplo, en México, el retraso es de 18.9 años; en Canadá, 16.9 años; en Estados Unidos, 10.4 años; y en Colombia, 27.31 años. En promedio, el retraso desde el diagnóstico de la epilepsia hasta la cirugía es de 20 años para adultos y 10 años para niños.
Ahora, ¿por qué estos retrasos tan prolongados? Hay varios factores. En algunos lugares, como Colombia, se ha observado una actitud negativa por parte de los pacientes hacia la cirugía, a menudo por una sobreestimación del riesgo de déficits neurológicos post-quirúrgicos. Esto refleja una falta de información y conocimiento sobre los beneficios y la seguridad de la cirugía.
Además, muchos países o regiones alejadas de las ciudades principales presentan una distribución muy distante y heterogénea de los centros especializados. Las comunicaciones con neurólogos de atención secundaria o terciaria son insuficientes o inexistentes.
Hay una alta concentración de neurólogos en las capitales y grandes ciudades, dejando vastas áreas sin cobertura adecuada. En muchos países de Latinoamérica, también hay un número bajo de especialistas registrados en neurología y epilepsia. Y en lugares sin cobertura neurológica, es probable que los médicos generales no estén adecuadamente entrenados para diagnosticar correctamente los tipos de crisis y epilepsias, lo que retrasa aún más el reconocimiento de la epilepsia refractaria.
Todos estos factores se combinan para retrasar la derivación a una evaluación prequirúrgica en un centro especializado, a pesar de los excelentes resultados que ofrece la cirugía de epilepsia. Es evidente la necesidad de implementar estrategias que reduzcan el tiempo de espera para la cirugía en pacientes que se beneficiarían de esta intervención. Es un desafío global que requiere un enfoque multidisciplinario y coordinado.
Godínez Velásquez KA, Sanabria Sanchinel AA, Lara Girón JC. Tiempo de retraso desde el diagnóstico hasta la cirugía en la epilepsia refractaria [ Delay time from diagnosis to surgery in drug-resistant epilepsy]. Rev Fac Cien Med Univ Nac Cordoba. 2022 Dec 21;79(4):405-407. Spanish. doi: 10.31053/1853.0605.v79.n4.37485. PMID: 36542579; PMCID: PMC9987307.