01/09/2026
La importancia de un ambiente sano en los primeros años de vida
Muchas veces, en psicoterapia, cuando exploramos la infancia, el paciente dice: “De mis primeros años no recuerdo nada”. Es completamente comprensible. Durante esa etapa, estructuras como el hipocampo (memoria), fundamentales para construir recuerdos autobiográficos, todavía están madurando.
No recordar no significa no aprender. Desde muy temprano nuestro cerebro registra voces, contacto, seguridad, separación, tensión, afecto o estrés. En ese aprendizaje participa, entre otras estructuras, la amígdala (memoria emocional). Mucho antes de que pudiéramos contar nuestra historia, nuestra historia ya estaba comenzando.
Es por eso que se entiende cuando alguien dice: “No se por qué me angustio tanto cuando alguien se distancia”, “no sé por qué necesito que constantemente me demuestren que me quieren”, “siempre termino relacionándome con personas emocionalmente distantes” o “cuando alguien levanta la voz siento una angustia desproporcionada”.
Tal vez no exista un recuerdo consciente que explique por sí solo esa reacción, pero nuestra historia temprana puede participar en la manera en que aprendimos a experimentar la seguridad, el abandono, el rechazo, el afecto o el peligro.
Un niño pequeño puede aprender cómo se siente vivir entre gritos o tranquilidad, cercanía o distancia, disponibilidad o ausencia. El psicoanalista René Spitz fue uno de los autores que estudió la importancia de los vínculos y de la privación afectiva durante los primeros años de vida. Hoy sabemos que existen formas de memoria y aprendizaje implícitos: podemos no recordar la escena y, sin embargo, haber aprendido algo de ella.
Desde el psicoanálisis se dice que muchas veces repetimos aquello que nos resulta familiar, no necesariamente porque sea bueno, sino porque es conocido (el inconsciente regresa a lo ya conocido). Esto no significa que estemos condenados por nuestra infancia ni que todos nuestros problemas provengan de ella. Comprender nuestra historia sirve precisamente para dejar de repetirla.
La memoria no siempre regresa en forma de recuerdo: a veces regresa en forma de emoción, otras en forma de reacción y, muchas veces, en forma de elección.
________________________________________
Psic. Carlos Arturo Moreno De la Rosa
Psicólogo egresado de la UANL
Psicoterapeuta Cédula Profesional 6775187
Doctorante en Salud Mental
Citas al 866 133 3958