07/05/2026
Hay conversaciones que los equipos evitan durante meses.
No porque no sean importantes, sino porque abrirlas implica incomodidad, responsabilidad y, muchas veces, no saber cómo manejarlas.
Mientras tanto, el equipo sigue operando, pero con tensiones que se sienten aunque no se nombren.
Una charla bien planteada puede facilitar ese primer momento: poner el tema sobre la mesa, darle forma y permitir que la conversación ocurra en un espacio distinto.
Y eso, muchas veces, es lo que estaba haciendo falta.