20/05/2022
Entre los factores nutricionales que intervienen en la fase de iniciación se encuentra el déficit de determinados nutrientes, entre ellos los de folato y vitaminas del grupo B (B12, B6, B3), que favorecen roturas cromosómicas, la hipometilación del ADN y aumentan la sensibilidad a mutágenos. Por su parte, el déficit de vitamina C y selenio aumenta el daño oxidativo del ADN, un efecto que también se asocia a unos niveles inadecuados de zinc y magnesio y al déficit de vitamina D".
"También se ha visto que tiene un impacto negativo en la fase de iniciación la aflatoxina, presente en alimentos de origen vegetal, como yuca, pimiento, maíz, mijo, arroz, sorgo, trigo, semillas de girasol o cacahuate, aunque su efecto depende en gran medida de la forma en la que estén almacenados estos alimentos", añadió Carrera.
Pero entre todos estos agentes, sin duda los más "implicados" en esta fase de la carcinogénesis son los compuestos nitrosos, nitritos y nitratos en concreto, explicó el experto: "Los que están presentes de forma natural en los alimentos no causan cáncer porque bioquímicamente no producen nitrosaminas. El ʹproblemaʹ lo tenemos con los nitritos que se añaden, por ejemplo, a las carnes procesadas o a los embutidos; estos sí llevan a producción de nitrosaminas".